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martes, 6 de septiembre de 2011

ORIGENES DE LA FAMILIA “PELLEJEROS” EN EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA, MEXICO.

TALABARTERIA DE DON JOSE VERDUGO ALVARADO.
Por Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
Sábado 03 de Septiembre de 2011.

Corría el año de 1815, cuando en la misión de San Francisco de Borja Adac, nace José Verdugo Alvarado, de los Verdugo de Comondú, Baja California, Sur; aquellos eran los tiempos en que México de debatía entre nacer como nación, o seguir siendo un apéndice de España, seguir siendo una colonia de la cual la “Madre Patria” siguiera extrayendo no sólo sus riquezas, sino también el alma, y la sangre de sus colonos. El imperio perdió su apéndice, pero otro que nacía, tenía puestos sus intereses en una porción de las ricas tierras que España estaba por perder; más de la mitad del territorio del México aquel, que sucumbió a manos del nuevo imperio, el estadounidense.

José fue hijo de Mariano Verdugo y de Josefa Alvarado, quienes vivieron en Comondú, y de ese lugar viajaron a la misión de Santa Gertrudis, y más tarde a la de San Francisco de Borja Adac, en cuyo sitio nace José en 1815, como ha quedado dicho.

La talabartería eran las labores que desempeñaba la familia Verdugo en San Borja, sus “clientes” se encontraban en la misión, y en los escasos ranchos de la comarca de aquel entonces; realizaban también labores de agricultura, apicultura, y vaqueros en el cuidado de los ganados misionales.

Basta fue la familia que procrearon los Verdugo Alvarado, todos se dispersaron por la región media de la península, sin embargo José, se asentó en su juventud en la misión de Santo Tomás de Aquino, cercana al paraje de la Ensenada de Todos Santos, hoy ciudad de Ensenada, Baja California; de la misión de Santo Tomas de Aquino, pasó en busca de instalarse en El Rosario, situado doscientos kilómetros al sur, a cuyo sitio llegó hacia 1835; fue allí donde conoció a Columba Sevilla, quien había nacido en 1812, en la misión de San Francisco de Borja Adac, pero radicada con su familia desde su primera juventud en El Rosario, casándose con ella, casi a su llegada al pueblo, el propio año de 1835.

José al desposarse con Columba contaba con escasos veinte años de edad, y ella veintitrés, fincaron su vivienda en el paraje que más tarde se conoció como “El Palo Loco”, su casa la construyeron con el apoyo de don José Sevilla, don Juan Marrón, y don Carlos Espinoza Castro.

De manera inmediata José Verdugo Alvarado construyó un cuarto de adobe al que llamaba “La Fragua”, aunque no trabajaba la herrería, sino la talabartería, oficio que le había enseñado y heredado su padre. Un año después, en 1836, nace su primera hija a quien nombraron: Petra.

En su trabajo de peletería, el entonces joven José, elaboraba pocas prendas y enseres que los habitantes del pueblo le solicitaban, y como la comunidad entonces era de unos cuarenta habitantes, pronto se terminaban los “clientes”, y con ellos los ingresos no monetarios de José.

Por tal razón se dio a la tarea de criar algunos burros, mulas, aves de corral, y por primera vez en El Rosario, cajas con colmenas para la miel, todo a la usanza bajacaliforniana, traída aquí por los misioneros.

Cuando el pueblo creció, y su familia también José volvió a lo suyo, a la talabartería; y como la dotación de pieles no era basta que digamos, él con sus pequeños hijos recorría los ranchos en busca de cueros crudos, los que curtía y con los que elaboraba sus prendas, muy apreciadas que eran por los rosareños; principalmente los cintos, chaparreras, chamarras, chalecos, zapatos, y botas vaqueras, frenos, riendas, alforjas, reatas; y de cuando en cuando confeccionaba un mandil para el único herrero que había en el pueblo: Tomás Federico Ortiz Espinoza, quien era su yerno, pues fue casado con María Luisa Pellejeros Sevilla, de quien su hijo Santiago Ortiz Pellejeros heredaría la herrería y su labor .

Elaboraba José Pellejeros también los cayucos que los rosareños encabezados por Carlos Espinoza Castro, utilizaban para la cacería de nutrias en la bahía de El Rosario; Los cayucos de forma redonda eran antes elaborados por los propios nutrieros mediante el cuero crudo de una res; pero al llegar José Verdugo al pueblo, la manufactura de los cayucos tuvo gran avance al elaborase con piel curtida, mejorando con esto su navegación, su manejo, y su duración, ya que de esa manera los hambrientos coyotes no se los comían; primero por el fuerte olor que despedían por la curtiduría, y porque los nutrieros los colgaban en los acantilados verticales de Punta Baja, y puerto de “Los Chinos”, en la costa rosareña.

José Verdugo ya iba a un rancho a recoger o a encargar los cueros, ya iba a otro lugar, o de caería para hacerse de la materia prima, incluso de lobos marinos de uno y de dos pelos, como los llamaban; tantas vueltas dio, tantas veredas recorrió en busca de su “tesoro”, que llamó la atención de un “Indito”, decían los viejitos; y mientras que los rosareños decían:
¡Allá viene José Verdugo en busca de cueros!

“El indito”, que era originario de San Francisco de la Sierra, Baja California, Sur, y radicado por décadas en El Rosario, decía algo igual, pero muy distinto:
¡Allá viene José Verdugo, en busca de Pellejos!

Y tanto se llevó y se trajo la frasecita, de que José buscaba pieles, cueros, luego pellejos, y que trabajaba con ellos, se le fue cambiando de piel a cuero, luego a pellejo; después todos decían: Los Pellejeros.

Para el año de 1861, ya don José Verdugo Alvarado, se llamaba José Pellejeros Alvarado, y sus hijos eran, Pellejeros Sevilla; pues fue en ese año cuando se iniciaron las constancias de inscripción ante el recién nacido registro civil en México, y en nuestra región se inscribían en Santo Tomás de Aquino, y en La Grulla; lugar donde un despistado “escribano”, anotó por primera vez en la familia el apellido “PELLEJEROS”; fue así que mi tatarabuelo se llamó: Tomás Marrón Pellejeros; y sus hermanos de la misma manera.

Mi abuela María Visitación Garcia Marrón de Espinoza, que fue tataranieta de José Pellejeros, recordaba que sus antepasados se ofendían de sobremanera, porque los llamaban “Pellejeros”; aunque no les quedó de otra, más que aceptarlo.

Hacía 1857, año en que nace mi tatarabuelo Policarpo Espinoza Marrón, primo hermano de los hijos de Ignacio Marrón Murillo y de Petra “Pellejeros” Sevilla, el taller de “La Fragua”, se llamaba: “El Pellejero”; y los que allí laboraban: “Los Pellejeros”; y se oficializó en 1861, con el proceder del escribano en La Grulla.

Cuando se levantó el acta de defunción de Columba Sevilla, en El Rosario, el 31 de marzo de 1893, cuando contaba con la edad de 81 años, José aceptó que su nombre se asentara en el acta de defunción de su esposa, como: “José Pellejero”.

A la única persona que he conocido en la vida y que llevó ese apellido fue a Ramón Meza Pellejeros, mecánico que fue en El Rosario, quien falleció hacía la década de 1990 al 2000, más o menos.

En la actualidad no existe ni siquiera una sola persona que represente a ese linaje en El Rosario, el apellido se encuentra extinto aquí, sin embargo la relación consanguínea es basta con las familias tempranas de mi tierra.

Lo único tangible que se puede encontrar en El Rosario hoy en día, es una “cuera”, chamarra de piel elaborada hace unos ciento cincuenta años por Don José Pellejeros, la cual se exhibe en el museo comunitario “El Rosario”, gracias a Francisco Gerardo, quien la heredó de su abuelo Anastasio Gerardo Espinoza, quien a su vez la había heredado de su familia Espinoza.

Las presentes letras son solo una leve aproximación de lo que fue la laboriosa vida de los “Pellejeros” en mi tierra, y sabiendo que el apellido existe como tal en España, y en otras partes del mundo de influencia española, no se encuentra relacionado en nada con los orígenes de los de El Rosario; y que aunque ya había escrito algo relacionado con esta familia en esta misma página, he deseado ampliar la información para su divulgación de manera mas apropiada.


AUTOR DEL ARTÍCULO:

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA, MEXICO
SABADO 03 DE SEPTIEMBRE DE 2011.

El presente es trabajo intelectual del autor, se permite su uso parcial o total, siempre y cuando no sea con fines de lucro, ni comercial, y otorgando los créditos correspondientes.


Notas relevantes.

Los (Verdugo) Pellejeros Sevilla, fueron los primeros en construir casa en El Rosario de Arriba, vivieron en la zona que hoy se conoce como “El Palo Loco”, actual propiedad de Aurora Duarte Peralta de Espinoza y familia, heredada a ella por su esposo Antonio Leobardo “Quirino” Espinoza Peralta, (El Rosario: 17 de enero1931- 03 de febrero de2009).
Sólo la misión le antecedió en construcción en El Rosario de Arriba a la casa de José Pellejeros.
“Palo Loco” fue un árbol eucalipto que en 1850 plantó Petra Pellejeros Sevilla, cuando ya era casada con Ignacio Marrón Murillo (El Rosario: 1823-1922); siendo derribado por un fuerte viento el día 17 de enero de 1988, cuando contaba con 138 años de edad.

Los hijos de José Pellejeros y de Columba Sevilla fueron: Petra, Hesiquio, María Luisa, y otros más; mientras que sus nietos fueron: los Ortiz Pellejeros, Marrón Pellejeros, y Pellejeros ¿?.
Ramón Meza Pellejeros, al parecer descendía de Hesiquio, según me lo comentó.

A continuación transcribo el acta de defunción de Columba Sevilla de Pellejeros, misma que publiqué en mi libro ‘LOS ROSAREÑOS”, en 1992:

“ACTA NUMERO 25: DEFUNCION DE LA SEÑORA COLUMBA SEVILLA DE PELLEJERO:

En la Ex misión de El Rosario, de la Municipalidad de la Ensenada de Todos Santos, Distrito Norte de la Baja California, a las diez de la mañana del día 31 de marzo de 1893, ante mí José Montes, Juez de Paz tercero suplente de esta sección en ejercicio por ausencia del propietario y primer suplente y en funciones de Juez Civil por ministerio de Ley, compareció el ciudadano JOSE PELLEJERO, de 78 años de edad, natural y vecino de este lugar, de oficio labrador, manifestó que el día de ayer 30 del mes de marzo falleció en su propia casa habitación la señora su esposa Doña COLUMBA SEVILLA, casada con el exponente, natural de San Borja, de este distrito y vecina de este lugar desde hace muchos años, hija legitima de José Sevilla, y de la señora N.N. a quien no conoció, y no recuerda como se llama, ambos difuntos: Que la finada murió de fiebre el día expresado a las cuatro de la tarde y de 81 años de edad. Los testigos de esta manifestación lo fueron los ciudadanos Daniel Montes (Espinoza), y Bruno Peralta (Veliz), ambos labradores, mayores de edad, y vecinos de este lugar, con domicilio el segundo en el rancho San Antonio de esta sección; el primero viudo, y el segundo casado y natural de Comondú Distrito Sur de este Territorio, y el primero natural de este lugar con su domicilio en el mismo. El primero de estos testigos manifestó ser pariente de la finada y el segundo por afinidad. La inhumación se verificará en el cementerio de este lugar, hoy a las cinco de la tarde. Leída la presente acta al interesado y testigos manifestaron todos su conformidad, firmándola con el suscrito para constancia, no haciéndolo el manifestante por no saber.”

En el acta se lee que Bruno Peralta veliz, era pariente por “Afinidad” de Columba, lo cual así fue, ya que su esposa era Francisca Ortiz Pellejeros, nieta de la finada, e hija del herrero Tomás Federico Ortiz Espinoza y de Maria Luisa Pellejeros Sevilla.

Daniel Montes Espinoza (hijo de José Montes (El Juez que levantó el acta, y de Ildefonsa Espinoza Salgado), fue el otro testigo, y según se asienta era familiar, creo que eran parientes por parte de José Montes con José Verdugo “Pellejeros”.

El Juez primero que se encontraba ausente al momento de levantar el acta, era mi tatarabuelo Policarpo Espinoza Marrón; quien fue sobrino político del Juez Suplente José Montes, ya que la esposa de este Ildefonsa, fue hermana de José del Carmen Espinoza Salgado, e hijos del patriarca Carlos Espinoza Castro.



La persona de mayor edad es Petra Pellejeros Sevilla de Marrón,
en El Rosario, en 1924; mi abuela María Visitación García Marrón,
es la niña de collar, cuando contaba con apenas 10 años de edad.
Foto que me facilitó Elena Esther Cochran García sobrina de
mi abuela, y tataranieta de Petra.


Esto es lo que queda en la actualidad de lo que fue la herrería de Tomás Federico Ortiz Espinoza, que en realidad fue la casa de su primo José del Carmen Espinoza Salgado. En la actualidad es la casa de José Ceseña y familia; siendo la más antigua que se conserva en pie, y que fue construida en 1863.
Foto por tomada el autor: El Rosario, BC. 1980.





Mi tatarabuelo, Policarpo Espinoza Marrón, quien era el Juez Ausente, se encuentra en esta foto a la extrema derecha., en El Rosario, en 1927. Mi abuelo Alejandro “Negro” Espinoza Peralta, es el joven de sombrero de la extrema izquierda; el resto son hermanos de mi abuelo.
Foto: Colección del autor.




A la derecha se encuentra Don Rosario Meza Arce,
quien fue padre de Ramón Meza Pellejeros,
le sigue al centro su consuegro don José
“Pepe Garrucha” Valladolid Ortiz, a la izquierda
el delegado de gobierno en El Rosario, BC., en 1955.
Foto: Colecciona del autor.




Misión de San Francisco de Borja Adac, lugar donde nacieron José Pellejero, en 1815, y Columba Sevilla, en 1812.
Foto tomada por el autor en marzo de 2008.



Bruno Peralta Veliz, uno de los testigos
de la muerte de Columba Sevilla de Pellejeros.
Foto colección del autor: El Rosario, BC 1876.

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