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viernes, 30 de septiembre de 2011

ORIGENES DE LA FAMILIA “MONTES” EN EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA, MEXICO.

Por Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
Lunes 26 de Septiembre de 2011.

En la ex misión de San Ignacio Kadakaamán, Baja California, Sur, en 1830 nace José Montes, quien en su temprana juventud salió con rumbo al norte peninsular, trabajando de vaquero y de arriero, primero con sus parientes, los Arce en San Francisco de la Sierra, y Guadalupe, ambos pueblitos enclavados en la sierra de San Francisco, en las cercanías de San Ignacio.

Del antiguo pueblo de Guadalupe siguió rumbo al norte por los milenarios senderos que utilizaron los primeros pobladores, que lo llevaron hasta El Rosario, Baja California, habiéndole tomado aquel viaje de unos 750 kilómetros que separa a El Rosario de San Ignacio, un par de años de su vida, ya que se había quedado en distintos ranchos para trabajar y granjearse el bocado.

No bien llegó a El Rosario, se alistó como vaquero de Don Carlos Espinoza Castro, cuando corría el año de 1850, habiendo sido enviado al rancho “La Suerte” propiedad también de Espinoza, ubicado en la sierra de “San Miguel”, estribación sur de la de San Pedro Mártir; en 1851 regresó al rancho principal de Espinoza, “San Juan de Dios”, y fue cuando conoció a Ildefonsa, la segunda hija de Espinoza, nacida en El Rosario en 1834, con quien se entendió y casó en 1853.

A causa de la boda, y por las costumbres ancestrales Espinoza entregó a Ildefonsa, como antes, en 1849, lo había hecho con María Rita, su primera hija, le hizo entrega a Ildefonsa de la dote matrimonial que consistía en:

Un toro semental, cincuenta vaquillas de vientre, un gallo, cinco gallinas, varios burros, mulas, machos, marranos, y caballos, y la principal entrega: Un rancho consistente en unas trescientas hectáreas de terrenos de agostadero con aguaje, y un solar para que levantaran su rancho, que llevó el nombre de: “Las Codornices”, que años después pasó a ser propiedad de Don Anastasio Villavicencio Arce, sobrino de José Montes, originario también de San Ignacio, Baja California, Sur; para cuando Villavicencio llegó a “Las Codornices”, en 1887, contaba con 23 años de edad; mientras que el rancho tenía unos doce años abandonado por Montes, ya que se había asentado en El Rosario, y en la misión de San Fernando Velicatá, ya vivían un tiempo en un lugar, o ya en el otro sitio.

Antes de eso, hacia 1870 José Montes se convirtió en “Perito Huellero”, y cuando había entrado en los sesenta años de edad, hacia 1890, ensenó esa actividad al entonces joven Fernando “Tilico” Duarte Espinoza, sobrino nieto de su esposa Ildefonsa Espinoza Salgado, actividad que era sumamente utilizada para cacería, y para hostigar a los dañinos “Indeseables”.

En El Rosario, la familia Montes Espinoza, construyó una casona de adobe de inmensas dimensiones y de gran altura, con amplio corredor al frente, queseras, corrales para la ordeña, una gran arboleda de frutales, corrales para las aves y ganado, así como una amplia extensión de “verano” donde sembraban melones, sandias, cacahuate; y otra para el frijol, y para el maíz. La propiedad que describo se encontraba en la parte donde ahora existe un campo de beisbol del Ejido “Nuevo Uruapan”, desde allí, hasta el arroyo.

En la actualidad no existe ni el menor rastro de aquella propiedad, ni de su arboleda, ni unos pinos muy viejos en los que jugábamos los niños que lo fueron junto conmigo en la década de 1960 a 1970.
Y es que cuando ya se habían casado los once hijos Montes Espinoza, y estando ya un tanto “Viejarros”, hacia 1905 de manera definitiva José e Ildefonsa se fueron a vivir a la misión de San Fernando Velicatá, porque no toleraban el bullicio del pueblo, compuesto entonces por unos ¡Trescientos ruidosos habitantes!

Fue en 1882, cuando Carlos Espinoza Castro, entonces de 103 años de edad pasó de El Rosario a vivir a San Fernando a casa de su hija Ildefonsa, ella se esmeró en cuidar a su “viejito” quien se valió por sí mismo hasta unos días antes de su muerte, ocurrida en aquella casa el día 12 de mayo de 1883. Con ellos Vivían Zenón Acevedo Espinoza, nieto de Carlos, y sobrino de Ildefonsa; vivían, como venía diciendo, Zenón y su esposa María del Carmen Marrón Pellejeros que junto con sus pequeños hijos ocupaban la casa más pequeña de las dos que aún existen.

José Montes, Zenón Acevedo Espinoza, y un joven de apellido Núñez sembraban la huerta misional, utilizando el acueducto construido a partir 1769, subían el agua que corre aguas arriba de la misión, hasta un aljibe de amplias dimensiones, pasando por un acueducto en el acantilado rocoso, desde el cual derivaban el agua al aljibe, y de éste a una huertita aguas abajo; en esta tierra sembraban principalmente frijol, maíz, garbanzo, y chícharos. A lo largo del acueducto (Acequia) en la parte cercana a las casas se encontraban varios árboles frutales, principalmente higuera, dátil, tacos, olivos, membrillos, y granadas.

En 1892, allí mismo en la misión de San Fernando Velicatá, mientras se celebraba una boda, en la nochecita llegaron hasta el rancho un grupo de “Indeseables”, y por simple gusto asesinaron al joven Núñez, quien mientras agonizaba, escuchaba asombrado las escandalosas risas de aquellos forajidos, que después de su artero acto siguieron con rumbo al sur, no sin antes robar todo lo que estaba a su alcance.

En San Fernando Velicatá aún existen las dos casas en las que vivieron sus últimos días, las que después de años de abandono fue utilizada por Isidoro Aguilar, su esposa Genoveva Acevedo Saiz y los hijos de ambos, y que actualmente ya van para la ruina, ya que el nuevo abandono, y sobretodo el pillaje de gentes sin escrúpulos las han venido destruyendo cada vez más: ¡Qué lástima que nuestra cultura no dé para más!

Cuando los Montes Espinoza vivían aún en El Rosario, en el rancho de gran arboleda que ya describí, en 1900 llegó enviado desde el Estado de Jalisco a El Rosario el joven Felipe Dueñas Palencia, quien se hizo cargo de la escuela Nacional Mixta Elemental número IV, de la que fue director primero, tocándole fundar la Mixta Numero VI, de la que fue su primer director. Antes que Dueñas, había sido preceptor, como eran conocidos los profesores entonces, Sebastián de Aparicio Soriano, quien en 1886, y con apoyo nacional había fundado la primera escuela en El Rosario; así que catorce años después aparece Dueñas, ya que Soriano fue enviado a Calmalli, en calidad de agente aduanal, en cuyo lugar falleció de los riñones en 1905.

Dueñas al ser profesor, era en el pueblo hombre de letras, él, junto con mi tatarabuelo Policarpo Espinoza Marrón, y su padre José del Carmen Espinoza Salgado que entonces eran los jueces de paz en El Rosario, y San Juan de Dios respectivamente, hicieron pronto buenas migas con Dueñas quien además era al igual que los Espinoza, excelente conversador.

No tardó mucho tiempo en que los Espinoza propusieran al gobierno que Dueñas fuera además de director de la escuela, también Juez, como así fue, se convirtió en el primer Juez Suplente de Policarpo Espinoza Marrón, quien era propietario; José Montes era el Juez suplente tercero.

Recién iniciaba el siglo veinte cuando Dueñas había arribado a El Rosario, y tan pronto lo hizo fue conociendo la comunidad, y a sus gentes, en una de esas conoció a la rosareña Crescencia Montes Ortiz, descendiente para aquel entonces de antiguas familias de ese lugar; hija de Francisco Montes Espinoza y de Gregoria Ortiz Aguilar; con Crescencia se casó pasado algún tiempo, procreando a su familia, aunque ya fuera de El Rosario, ya que se fueron a vivir al valle de Mexicali hacia 1903, cuando recién nació aquel pueblo, ahora Ciudad y capital de Baja California. Y como allá se ocupaban mexicanos para contrarrestar la creciente población extranjera, y con inmensas extensiones de las tierras en manos de la Colorado River Land Compay; así que Dueñas ya no salió sólo de El Rosario, ahora lo acompañaba su esposa, y un gran número de rosareños que se fueron al recién nacido Mexicali, para engrosar las filas de mexicanos en aquellas muy calurosas tierras, muy politizadas y peligrosas que se encontraban entonces, y por lo menos hasta el 27 de enero de 1937, cuando se dio el “Asalto a las Tierras”. Cabe destacar que Dueñas fue guiado por varios rosareños de las familias Espinoza, Loya, y Duarte en las “arreadas” de ganado a Mexicali, el primero de aquellos viajes para Dueñas fue a partir de 1903, en viajes de ida y regreso, y que en forma definitiva se instaló en el valle mexicalense a más tardar hacia 1907, lugar donde procreó a su familia.

En Mexicali nació en 1908, Francisco Dueñas Montes, hijo del profesor Felipe Dueñas Palencia y de Crescencia Montes Ortiz, quien llegó a ser un muy distinguido mexicano, al grado que la UNESCO lo reconoció en 1966. En artículo por separado hablaré de este gran hombre descendiente de El Rosario, y de su padre el profesor Felipe Dueñas Palencia, por lo pronto comentaré que Felipe Dueñas Palencia ya radicado en Mexicali, se encontraba en Los Algodones cuando se dio la invasión filibustera de 1911. La relación de ésta familia Dueñas Montes será enriquecida seguramente con la aportación de su descendiente Raúl Dueñas Díaz.

Y volviendo a El Rosario con los Montes, el 28 de abril de 1910 falleció Ildefonsa Espinoza Salgado, siendo su hijo Francisco Montes Espinoza quien solicitó se levantara el acta correspondiente en El Rosario, precisamente el padre de Crescencia Montes Ortiz, y por quien el ilustre Francisco Dueñas Montes recibiera ese nombre, en honor a su abuelo materno.

AUTOR DEL ARTÍCULO:

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA, MEXICO
LUNES 26 DE SEPTIEMBRE DE 2011.

El presente trabajo es propiedad intelectual del autor quien lo tiene protegido bajo patente número 1660383, se permite utilizarlo en parte o totalmente otorgando los créditos correspondientes, sin alterar su contenido en ninguna forma, no se permite el uso de manera comercial o con fines de lucro.

NOTAS RELEVANTES:
José Montes fue originario de San Ignacio Kadakaamán, Distrito Sur de la Baja California, nació en ese lugar entre 1830 y 1834, con la certeza que fue en 1830.

Ildefonsa Espinoza Salgado nació en El Rosario, Baja California en 1834, y falleció el 28 de abril de 1910 en San Fernando Velicatá lugar donde fue sepultada a lado de su padre Carlos Espinoza Castro.
Los hijos de José Montes e Ildefonsa Espinoza Salgado fueron:

María del Rosario casada en primeras nupcias con Bernardo Ubes de Monterey, Alta California; Ubes murió en 1892 a los 38 años de edad;

María del Rosario casó en segundas nupcias con Pablo Martínez Duarte originario de El Triunfo, Baja California, Sur, el 7 de marzo de 1893, en El Rosario: Sus testigos fueron: Manuel Valladolid (Apodaca) y Pablo Meza.

Daniel casado con Loreto Villegas de San Ignacio, Baja California Sur: (padres de los Montes Villegas); Loreto Villegas falleció al poco tiempo de desposarse con Daniel, al parecer de parto.

Francisco fue casado con la también rosareña Gregoria Ortiz Aguilar: Sus hijos fueron: Crescencia, Carlota, Celestina, Delfina, Trinidad, Dolores, Marcelino, Francisco, Rosario, Manuel, y Josefa “La Nana Montes”, todos ellos nacidos y criados en El Rosario.

De ésta familia Crescencia se casó con el profesor Felipe Dueñas Palencia.

Catalina “La Tía Catana” fue casada con Julio Ortega Murillo, originario de San Ignacio, Baja California, Sur: Fueron los padres de: Benito, Julio, Felipe (Esposo de la Nana Montes), Agustina, Margarita, Hilaria, Victoria, y otra hija que se fue joven de El Rosario, y jamás se supo más de ella.

Sebastián Padre de la familia Montes Murillo.

José casado el 7 de agosto de 1890 con Esperanza Ortiz Pellejeros; Esperanza falleció de pulmonía el 13 de abril de 1901, en El Rosario.

En realidad son muy pocas las familias que se han perdido de El Rosario, casi hasta en su totalidad como la MONTES, que son muy pocos los que aún viven en el pueblo. Los descendientes “Montes” se encuentran dispersos por infinidad de rumbos, espero que algunos de ellos al leer estos renglones se sumen para el rescate de sus raíces ancestrales: Estaré al pendiente…

Las notas anteriores fueron publicadas en mi libro “LOS ROSAREÑOS” en 1992.

La construcción de la misión de San Ignacio Kadakaamán la inició el Jesuita Fernando Consag en 1733, no logró verla concluida debido a su fallecimiento; siendo terminada su construcción por el dominico Juan Crisóstomo Gómez en 1786. Se requirió el trabajo de miles de “Californios antiguos” durante los 53 años que duró la obra. Es la misión de San Ignacio Kadakaamán uno de las más bellas construcciones que poseemos en la península.









Dibujo de José Estrada Ramirez, sacado del dibujo
Que Manuel Clemente Rojo Zavala hiciera de
Carlos Espinoza Castro, en su casa de El Rosario,
el 19 de Octubre de 1848.





Firma de Carlos Espinoza Castro:
El Rosario, Baja California a 15 de Julio de 1850.
Colección de la Biblioteca Bancroft, San Francisco, Ca. EEUU.



Así se encontraba la casa de José Montes e Ildefonsa Espinoza Salgado
En 1995, en San Fernando Velicatá, El Rosario, Baja California:
Izq. El Autor, Derecha Candelario “Calayo” Acevedo Saiz:

Foto: Niño Alejandro Espinoza Jáuregui: 1995.



Don Manuel Valladolid Apodaca, de mayor edad, fundador de esa familia en El Rosario, fue testigo
de la boda de Maria del Rosario Montes Espinoza y de Pablo Martínez Duarte en El Rosario, el 7 de marzo de 1893.



Al centro Policarpo Espinoza Marrón, quien fue Juez de Paz Propietario
En El Rosario, en 1900 cuando llegó el profesor Felipe Dueñas Palencia.
Foto: En El Rosario, Baja California: 1927.


Vestigios del “Corral del Medio” construido por Carlos Espinoza Castro
En 1837.
Foto: Alejandro Espinoza Jáuregui: 17 de Septiembre de 2007.



Paisaje típico de la región de El Rosario. Foto Alejandro Espinoza Jáuregui: Marzo de 2008.

Poco antes de llegar a la entrada de la Misión de San Fernando Velicatá, El Rosario, Baja California.
Foto: Alejandro Espinoza Jáuregui, Marzo de 2008.

1 comentario:

Patricia Juvera dijo...

gracias por compartir tanta informacion que para Los Montes era desconocida mi nombre es Sandra Patricia Lopez Montes soy nieta de Rosario Montes Ortiz y que al ir siguiendo tu trabajo en el libro de los Rosareños (que me encantaria adquirir) en la pg. 64 dice "La tia YAYA se fue a la Colonia Vicente Guerrero con su hijo menor Rosario Montes Ortiz donde murieron los dos" desgraciadamente el murió en Mexicali cuando mi mamá Gloria Alicia Montes Castro tenia 12 años en 1955 y no sabemos si el se vino a Mexicali despues de que su mamá murió o si todavia vivía porque el se casó aqui en Mexicali en 1938 pero ya tendremos oportunidad de aportar la informacion de los Montes Castro planeamos ir al aniversario del Rosario en este mes y nos daria mucho gusto compartirte la informacion ( mi mama solo tuvo contacto con su primo Santos y antes con la nana Montes qepd y con el Dr. Dueñas)nuevamente gracias un gran trabajo Atentamente Sandra Patricia Lopez Montes patricia.juvera@gmail.com