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jueves, 28 de julio de 2011

ORIGENES DE LA FAMILIA “DUARTE” EN EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA:

Por Ing. Alejandro Espinoza Arroyo:

Joven desde Sonora llegó Luis Duarte al extremo sur de la península, acompañado por su hermana Pilar, y otros hermanos; sucedió esto cuando corrían los años entre 1835 y 1840; llegando al pueblo de Miraflores, Baja California Sur, entonces conocida como partido Sur de la Baja California.



Luís se casó en ese lugar con Ambrosia Cossío, procreando amplia prole, entre los que se encontraba Domingo, Aniceto, y varios otros; mientras que Pilar procreó a Úrsula Duarte, siendo los nuevos jóvenes peninsulares: Úrsula y Domingo, primos hermanos.

Domingo Duarte Cossío, fue el padre fundador de los “Duarte” de El Rosario, mientras que Úrsula, fue la madre de Tecla Peña Duarte, madre fundadora de la familia “Grosso” en la península. Tanto Domingo, como Úrsula, y Tecla descansan en el panteón misionero de El Rosario.


La historia se desarrolla de la siguiente manera: El Sonorense Luís Duarte llegó acompañado de su hermana Pilar a la península en busca de trabajo, él como operario de minas, labor que realizó en el extremo sur, principalmente San Antonio, Santa Anna, y El Triunfo; cuando sus hijos fueron naciendo y creciendo, se dedicaron al igual que su padre, a las labores propias del campo y minas, como casi toda la población lo hacía en aquellos lejanos ayeres, pero al encontrarse los trabajos y las relaciones laborales tan politizadas, deshumanizadas, y perseguidos por infinidad de ladrones, los mismos ladrones que en todos los tiempos caminan detrás de los que trabajan, esto causó que en su juventud Domingo, Aniceto, y otros de sus hermanos, la prima Úrsula, y la hija de ésta, Tecla, emigraran al norte.

El primero que llegó en su andar a lomo de bestia al rancho grande de los Espinoza, San Juan de Dios, en El Rosario, fue Domingo, donde conoció a la que sería su esposa y madre fundadora del linaje “Duarte” en El Rosario; Gertrudis Espinoza Marrón, nacida en 1855, la segunda hija del dueño por herencia del rancho, José del Carmen Espinoza Salgado, y María de la Cruz Marrón Murillo, quienes eran los patrones de Domingo, y que al paso de un tiempo otorgaron su consentimiento para que contrajera matrimonio con su hija Gertrudis, lo que sucedió en el propio rancho en 1872, armándose una fiesta en grande que tuvo por duración, varios días; como en 1869, había sucedido lo propio con la hija mayor de los Espinoza, María de Jesús, quien aquel año del ‘69, se casó con el chihuahuense Ángel Loya Moreno, vaquero que fue también, al igual que su ahora concuño Domingo Duarte Cossío, del rancho grande Espinoza.

Por su parte, Úrsula y su hija la bella Tecla Peña Duarte se habían quedado en Santa Rosalía, lugar donde Tecla conoció y se casó hacia 1890, con el italiano Eduardo Boittard Grosso; mientras que Aniceto continuó su viaje más allá de El Rosario, hacia el norte, hasta el “Arroyo Seco” donde dejó basta familia “Duarte” desde la región de San Telmo hacia el norte; mientras que otros hermanos de Domingo continuaron viajando hasta la Alta California, donde también dejaron grueso linaje “Duarte”. El Viaje de los “Duarte” de sur a norte sucedió hacia 1871.


Para la naciente familia “Duarte Espinoza” en El Rosario, les fue concedido por la familia Espinoza, los ranchos “San Antonio”, y “Los Mártires”, no muy lejanos de San Juan de Dios, en cuyos territorios se desenvolvió la nueva familia; aunque todos los críos nacieron en San Juan de Dios, en casa de los abuelos Espinoza. Mientras tanto, como ya ha quedado asentado, otros hermanos de Domingo hicieron lo propio en San Telmo de Arriba, y en Arroyo Seco, sitios ubicados a poco más de ciento veinte, y ciento cuarenta kilómetros al norte de El Rosario; con lo que tenemos que los Duarte de esos parajes son de la mismísima raíz ancestral; emparentados en esa región con los Arce, Espinoza de las Rosas, Warner, Acevedo, Ormart, Legazpi, y con muchos otros linajes; no por nada son tan parecidos en sus facciones, no se diga en sus costumbres.

Domingo Duarte Cossío y Gertrudis Espinoza Marrón pasaron a vivir de la sierra al pueblo de El Rosario, esto como para el año de 1895, en los tiempos en que les nació su hija Dominga. En el pueblo Don Domingo se hacía cargo de tierras labrantías que alistó en la zona del arroyo, que a puro “pulmón” desmontó, y destronconó, de las cuales obtenía maíz, frijol, garbanzo, cacahuate, melón, sandía, zacate para las bestias; y en el corral, aves, puercos para la manteca, borregos, algunas vacas lecheras, burros, mulas, machos, caballos de labor, y de montar.


En el pueblo, sus hijos ya adultos, como Fernando “Tilico”, Margarito, Catarino “Catano”, Concepción” “Chinito”, Salvador “Cuatito”, Francisco “Chiculares”,y su hija Cruz, se habían casado la mayoría en la primera, y segunda década del siglo veinte, así que para esa época ya contaban con varios nietos, entre los que se contaban: Bárbaro “Tabaco”, Domingo, Matea, Severiana, Placido, Eulogio “Binchura”, Diega, Leobardo “Valo”, Guadalupe “Lupe la de Tova”, y muchísimos otros.
En la actualidad se encuentran viviendo en El Rosario, los descendientes de todos los hijos de Domingo Duarte Cossío, y Gertrudis Espinoza Marrón.


Los Duarte Espinoza, los primeros, perdieron a un hijo llamado José del Carmen Duarte Espinoza, quien falleció por insolación a la edad de dos años; y es que el niño sin que su madre se diera cuenta, un buen día siguió a su padre desde la casa hasta la milpa, sin poderlo alcanzar, se quedó dormido en la vereda bajo el rayo del sol, lo que causó su muerte, por fiebre, que en realidad fue insolación y deshidratación.

Los “Duarte” en El Rosario, son muchos, ya se han ido en gran número, pero se encuentran representados en gran cantidad, entre ellos en la actualidad hay profesionistas de toda índole, vaqueros, pescadores, y comerciantes principalmente. Conservan las propiedades primigenias de sus antepasados. Los viejos árboles higueras que se encuentran en las inmediaciones de las tierras que fueron de Norberto “Beto Valladolid” Duarte, son las que plantaron Domingo y Gertrudis a su arribo a El Rosario, hace ya más de ciento diez años.



Es de mencionar que los originales ranchos de “Los Mártires”, y “San Antonio”, existen solo vestigios de los corrales de piedra que allí se construyeron por Carlos Espinoza Castro hacia 1837, que en realidad no eran corrales para manejo de ganado, sino que eran sitios defensivos en contra de los salteadores, y saqueadores de ranchos que pululaban como moscas en contra de los rancheros, de sus propiedades, y de sus vidas; aquellos chacales que los rancheros, nuestros familiares antepasados llamaban: “Los Indeseables”.


AUTOR DEL ARTÍCULO:

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA, MEXICO
MIERCOLES 27 DE JULIO DE 2011.
El presente, como todos y cada uno de los artículos, son trabajo de orden intelectual, se encuentran protegidos por el autor bajo patente: 1660383: Se pueden citar, sin fines de lucro, otorgando el crédito al autor.

NOTAS: En la actualidad, el rancho de “Los Mártires” se encuentra bajo la propiedad de José Antonio “Birolgo” Duarte Duarte, hijo de Eulogio “Binchura” Duarte Peralta, y de María Duarte Arce. Maria era de los Duarte de El Rosario, y de los Arce de San Telmo, Baja California.
Para mayores datos sobre la genealogía de la familia DUARTE, se puede consultar los artículos de ésta misma bitácora:





Arriba: Margarito Duarte Espinoza, jalando con sus mulas el carro del Gobernador Esteban Cantú Jiménez, hacia la mesa norte de El Rosario, en 1919.

Abajo: Casa y carros de mulas de Don Anastasio Villavicencio Arce, quien fue casado con Cruz Duarte Espinoza, (ancestros de Josué Espinoza Villavicencio): El Rosario, Baja California: 1919. Por enfrente pasa de largo el carro del gobernador Esteban Cantú Jiménez. Estas tierras y casa se las llevó el arroyo, hacia 1978.

Al Fondo: Se aprecia en parte la casa que fue de José María Collins Meza, quien fue casado con Gregoria Acevedo Marrón, joven mujer que falleció a consecuencias de las quemaduras que sufrió cuando calentaba agua para el baño: (Para más datos ver el artículo: Orígenes de la familia Acevedo en El Rosario).




Ruinas en San Juan de Dios: En ésta casa nacieron algunos “Duarte” de la tercera generación. En lo que fue esta casa vivió José del Carmen Espinoza Peralta y su primera esposa Juana Romo, quien falleció en ese lugar, era partera, y fue sepultada en un panteoncito, muy cerca de este sitio. Foto: Alejandro Espinoza Jáuregui: Septiembre de 2007.





En este panteoncito, en San Juan de Dios, es donde descansa la partera Juana Romo, quien ayudó a llegar a este mundo a varios “Duarte” de la tercera generación.
Aquí descansan algunos miembros de la familia Espinoza. En este panteón, la primera en ser sepultada fue Maria Fe Espinoza Peralta, hermana de mi bisabuelo Santiago Espinoza Peralta, quien falleció recién nacida el 18 de Enero de 1894; también descansa aquí Balbina Peralta Veliz, madre de Maria Fe, de mi bisabuelo Santiago, de José del Carmen, y de muchos otros.

Foto: Alejandro Espinoza Jáuregui: Septiembre de 2007.

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