"NUESTRA TIERRA SE LLAMA "BAJA CALIFORNIA", NO SE LLAMA "BAJA":
SOMOS "BAJACALIFORNIANOS", NO SOMOS "BAJEÑOS"...

miércoles, 12 de mayo de 2010

NUESTRA PENINSULA SE LLAMA: BAJA CALIFORNIA; NO SE LLAMA: “BAJA”.


En los escritos de la novela de caballerías castellano (España), publicada el año de 1510, por GARCI RODRIGUEZ (Ordóñez) DE MONTALVO: llamada “LAS SERGAS DE ESPLANDIAN”, conocida tiempo antes de la llegada de los europeos a la península de Baja California, cuyo nombre los españoles se lo adjudicaron a esta tierra, al viejo estilo medieval, y sus mitos. Garci Rodríguez de Montalvo, en su novela escribió:

“Existe a la diestra de las indias una isla, cubierta de oro y perlas, en la que habitan solo bellas mujeres, llamadas amazonas, gobernada por una bárbara reina conocida como CALAFIA, con su banda de mujeres guerreras; la isla es cercana al paraíso terrenal; en aquella isla no existen hombres,…”.

Aunque la palabra “California” no se debe a GARCI RODRIGUEZ DE MONTALVO, este vocablo se remonta a la CHANSON DE ROLAND PROVENZAL, (Cantar de Roldan y Roncesvalles, francesa, del año 1090, escrita en lengua provenzal), en la cual aparece el nombre de “CALIFERNE”, cuyo origen mas antiguo es desconocido.

Una corriente de pensamiento sitúa la palabra “CALIDA FORNAX”, a la llegada de los españoles a esta parte del mundo, ya que encontraron la tierra muy caliente, a la que los misioneros denominaron en latín: “CALIDA FORNAX”, que significa: “QUE LA TIERRA ES CALIENTE COMO UN HORNO”, y que los soldados misionales al no poder pronunciar el latín, en vez de “Calida Fornax”, pronunciaban en cambio la palabra: “California”.

En los trabajos de Francisco López de Gómara, denominados “Historia General de las Indias”, llama “Isla de California” al extremo sur de la península de Baja California, desconociendo que la tierra estaba unida al continente, siendo península, y no una isla, como hasta entonces se creía, y se le llamaba también: “Isla de la Santa Cruz”.

Sin el ánimo de adentrar más en la etimología de California, dejo por asentados los anteriores datos universalmente reconocidos, como unas de las corrientes más populares del origen del nombre de esta península mexicana.

En los tiempos aquellos en que la California definía la tierra peninsular, sin lugar a dudas, y con el avance del imperio español en la conquista de esta región del mundo, valiéndose con el sistema misional como instrumento de penetración y dominio, llegó el tiempo en que dividido el avance de conquista entre misioneros franciscanos, y dominicos, acordaron repartirse la región en ANTIGUA CALIFORNIA, y en NUEVA CALIFORNIA, que años mas tarde se les llamó: BAJA CALIFORNIA, y ALTA CALIFORNIA, ambas provincias enclavadas en la Nueva España, mas tarde en la Republica de México; y derivado de la guerra que Estados Unidos de Norteamérica le declaró y ganó a México, le arrebató la ALTA CALIFORNIA, pasando a formar parte de la Unión Americana, según el tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado entre ambas naciones el día 02 de febrero de 1848.

Bueno, así las cosas, Baja California, a causa de aquella guerra queda casi por milagro del lado mexicano, siendo una tierra casi despreciada por los gobiernos de la republica, al grado que Porfirio Díaz, se refirió en alguna ocasión: “Pobre Baja California…”

Incluso aquí en la península padecimos los polvorientos caminos, sin pavimentar a lo largo de la mayor parte de los 1,600 kilómetros, que tiene de longitud, ya que según los políticos al mando de diversos gobiernos mexicanos, se creía que si se construían carreteras, pronto los gringos invadirían toda la geografía peninsular, de ahí nace la creencia en nuestros pueblos, para la tardía pavimentación de nuestro estrecho camino real, que hoy conocemos como la carretera transpeninsular, de muy angustiosas medidas, por cierto, en cuanto a su anchura se refiere.

No por nada el explorador y escritor mexicano Fernando Jordán, en 1950, con referencia a Baja California la llamó: “EL OTRO MEXICO”, destacando las profundas diferencias entre lo mexicano y lo bajacaliforniano, en el mas amplio sentido del análisis.

Una nueva corriente ha surgido hará unos cuarenta años, mas o menos, con origen en Estados Unidos de Norteamérica, desde luego, resulta que a nuestra península, ellos la llamaban, solo: “BAJA”, quitándole lo de “CALIFORNIA”; aunque eso no es lo grave del asunto, no, lo mas grave es que nosotros aquí, muy en nuestro papel ya decimos “BAJA”, como meros pericos, o merolicos, repitiendo lo que ni siquiera entendemos, porque en realidad no entendemos que con este nuevo vocablo: “BAJA”, les estamos dejando lo de “CALIFORNIA”, a ellos, y nosotros nos quedamos paulatinamente con “BAJA”: Mas tarde en vez de Bajacalifornianos, seremos ”BAJEÑOS”.

Así como tampoco, Michoacán se llama Michigan, ni Caborca: Carson city, ni Tijuana: Ti yei, o Puerto Peñasco: Rocky Point; así tampoco Baja California, se llama Baja; solo por la maldita y malinchista costumbre de querer ver con ojos ajenos, de escuchar con oídos de otros, o hablar con el estilo de los gringos, que por querer parecer hueritos, blanquitos, y no morenos, como si lo nuestro no valiera, como si fuera de segunda mano, o de quinta silla, y con esto estemos sobrenombrando a nuestra bella tierra.

Reconozco ampliamente la gran utilidad y progreso que los Estados Unidos de Norteamérica han dado al mundo, con sus grandes inventos, como los son: autos, aviones, telefonía, miles y miles de otros inventos beneficiando a la humanidad entera, eso es indiscutible; pero de esto a que nos quieran cambiar nuestro nombre, -quizás sin saberlo-, o a propósito, no sé, lo que si sé, es que por si las dudas nosotros debemos cuidar nuestra herencia, nuestro patrimonio, en el mas amplio sentido posible, y decirle también al resto de los mexicanos, los que habitan fuera de la península, que nosotros no somos “LA BAJA”, que somos Baja California, y que también es de ellos, y que también ellos la deben cuidar.

Existe por ahí en la frontera, en Tijuana, un equipo mexicano deportivo, que ha competido a nivel nacional, y se denomina: El equipo de LA BAJA”, solo así, y la otra parte del nombre por qué lo omiten?,

Bajacaliforniano por nacimiento, por adopción, cualquier mexicano que esto lea, a todos nos corresponde, nos corresponde la responsabilidad histórica de llamar al Vino, Vino, y a la Península: Baja California.

AUTOR DEL ARTÍCULO.

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO

EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA, MEXICO

12 DE MAYO DEL 2010.

NOTAS: SERGAS: SIGNIFICA PROEZAS

ESPLANDIAN: HIJO DE AMADIS.

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