"NUESTRA TIERRA SE LLAMA "BAJA CALIFORNIA", NO SE LLAMA "BAJA":
SOMOS "BAJACALIFORNIANOS", NO SOMOS "BAJEÑOS"... "Agradezco infinitamente a mi amigo ARQ. MIGUEL ALCÁZAR SÁNCHEZ, el apoyo que me ha brindado al diseñar ésta página y subir mis trabajos desde el año 2007"

viernes, 24 de mayo de 2013

UN LLANITO EN EL PANTEON MISIONERO DE EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA.


Es en ese espacio donde descansan muchos de los primeros rosareños…


Por Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
Artículo número 113
El Rosario, Baja California, México
Patente 1660383
“Somos de la Baja California, no de Baja”
‘Nuestras tradiciones son cultura y conocimiento, valoremos y conservemos nuestro legado’.
El presente trabajo no sigue lineamientos gubernamentales, religiosos, ni políticos de ninguna índole.
      Con preocupación, recientemente he escuchado algunas voces, sobretodo de gente joven, que se preguntan cuáles son las razones que tiene Héctor Espinoza Arroyo, delegado municipal de El Rosario, para no permitir que se sepulte a nadie en ‘El llanito’ que se encuentra justo en medio del camposanto.
      Por principios de cuentas les diré en esta relación, que es en ese llanito donde descansan nuestros fundadores, los representantes de nuestras ancestrales raíces, que tenemos presentes de manera tangible.
Y me pregunto: ¿Cómo poder profanar sus restos?, en el lugar en el que se supone que nosotros como sus descendientes, debemos proteger, cuidar, rendirles respeto, y hasta venerar.
¿Cómo se puede en un pueblo borrar el pasado, su historia, o lo poco que de ello quede?, cuando nuestra obligación, como seres inteligentes y con gratitud, es protegerla.
Y el que algunos crean que ‘El llanito’, es sólo eso,  tal vez no sepan que al excavar, se encuentran en cualquier lugar de ese sitio, hasta seis personas sepultadas, encimadas unas sobre otras, con diferentes alineamientos, lo que indica que al menos seis veces ha sido removida esa tierra del llanito en los últimos dos siglos.
En este breve relato asentaré los nombres de muchas de las personas que ahí se encuentran sepultadas, y para que al tener información, y documentarse, los que opinan que se debe sepultar allí a los nuevos fallecidos, nos digan a quiénes de sus antepasados debemos ‘sacar’ primero, en vez de dignificar el sitio donde descansan.
Ya he dejado constancia en múltiples artículos del origen misionero del panteón, fundado por la orden de los dominicos en 1802. Así también, he dejado anotadas infinidades de nombres de nuestros fundadores y forjadores, he escrito y dicho hasta el cansancio que en ese panteón fueron sepultados; pero ante las voces que he escuchado, creo que debo insistir.
     Otra preocupación que tengo, es que en algunos casos, para sepultar en la actualidad a los fallecidos, se les lleva en carros hasta el umbral del sepulcro, pasando por el llanito, o sea por encima de las tumbas, y no sólo eso, sino que cotidianamente algunas personas cruzan en sus autos, por ‘la calle’ del panteón.
Y por si eso fuera poco, el año 2012, en el llanito se instalaron puestos para venta de alimentos, cosa que no se puede, ni se debe permitir, ya que la falta de  espacio no es el problema, pues por fuera del camposanto se pueden colocar sin mayor problema.
Antes, llevábamos desde la iglesia al panteón a los fallecidos en hombros, y nos íbamos remudando, de dos en dos, o de cuatro en cuatro, para que nadie se cansara demasiado por el peso del ataúd y del cuerpo.
Se acostumbraba, no hace mucho tiempo, sepultar al fallecido por amigos de la familia, y no por los familiares, pues se les respetaba su situación de dolor; eso es algo que también se está perdiendo, pues muchos jóvenes se apartan para platicar, o se convierten en simples observadores ante dolor ajeno, al tener que lanzar la tierra encima del ser querido en su última morada.
Ahora que nos hemos dado a la tarea de construir el acceso fachada al panteón, cerraremos el acceso a los autos, sólo podrán entrar las carrosas, hasta unos veinte metros dentro del camposanto, pasando la entrada, hoy en construcción. Dejaremos  entradas peatonales, con ciertos andadores definidos según lo permita la ubicación de las tumbas.
Cualquier persona ajena al pueblo de El Rosario que visite el panteón, en las condiciones en que se encuentra hoy en día, se podrá preguntar: ¿Cómo es que este lugar data de 1802, si sus tumbas más antiguas son apenas de los años de los 1940?
En 1976, me di a la tarea de tomar fotografías y dibujar la ubicación de cada tumba, asimismo tomé nota de los nombres y fechas de cada una de ellas.
La segunda etapa de la dignificación del panteón, será posicionar las tumbas en el llanito, con nombre, apellidos, fechas de nacimiento y de fallecimiento de cada uno de nuestros familiares antepasados, los fundadores de El Rosario. La primera etapa de dignificación del panteón es la construcción del acceso, obra iniciada el día trece de mayo del presente año, llevándose a cabo por la Asociación Civil: ‘Trabajamos por mi histórico pueblo y Yo, El Rosario, Baja California’.
Y para poder pagar el costo de la construcción de la primera etapa de la dignificación de nuestro histórico, cultural, misionero, y municipal panteón, los miembros de la asociación civil, ya citada, hemos buscado recursos con la venta de dulces, tardeadas, bailes, un certamen de ‘Niña Primavera 2013’, donaciones personales, logrando recaudar cincuenta y un mil pesos mediante esas actividades; y como el costo de la obra asciende a los ciento treinta mil pesos, hemos solicitado apoyo de las empresas y comercios de El Rosario, y aunque algunos de ellos afirman que no tienen seres queridos en el panteón, sabemos que si han recibido el beneplácito de la fortuna, ya que algunos llegaron a El Rosario sin nada, y es en el pueblo donde la fortuna les ha sonreído, por eso siguen viviendo ahí. Se puede decir que muchos de sus primeros clientes, ahora descansan en ese camposanto. Ya veremos quienes le tienen gratitud al pueblo que les abrió los brazos, y los nombres de quienes habremos de anotar en un muro que se construirá en el acceso; esperando que sea con el apoyo de todos, ya que a la asociación por sí sola, le tomaría mayor tiempo ver lograda la tarea.
PERSONAS SEPULTADAS EN EL LLANITO.
   1.- La cochimi Loreto Castro, esposa del español Juan Nepomuceno Espinoza, padres fundadores de la familia ‘Espinoza’, de nuestra estirpe en Baja California, nació en Loreto, Baja California Sur, hacia 1758, y falleció en El Rosario, en 1838, a los ochenta años de edad. Se asentó ya viuda en El Rosario con sus hijos niños y jóvenes, en 1800, siendo ella junto con sus hijos mayores Carlos y Zacarías, de 21 y 19 años de edad en 1800, quienes tomaron la decisión de vivir en El Rosario.
   2.- El matrimonio formado por Maria del Carmen Espinoza Castro, y el español Jose Rito Ortiz, casados en El Rosario  hacia 1808, padres fundadores de la familia ‘Ortiz’ en El Rosario.
   3.- El matrimonio formado por Jose Pellejeros (Verdugo) falleció el 15 de septiembre de 1897, y Columba Sevilla fallecida el 30 de marzo de 1893, ellos se asentaron en El Rosario hacia 1822. Padres fundadores de ese linaje ‘Pellejeros’, en la península de Baja California, que en realidad fue un sobrenombre, pues eran talabarteros.
   4.- El matrimonio formado por el sonorense Eduardo Acevedo, y Germana Ceseña, asentados en El Rosario en 1827, padres fundadores de esa familia en El Rosario y toda su región.
   5.- Señor Loreto Acevedo Ceseña, nacido en El Rosario en 1827, y fallecido en el mismo lugar en enero de 1866. Fue casado con Maria Rita Espinoza Salgado, primer matrimonio para ella, fueron los padres directos de los actuales ‘Acevedo’ que radican en  El Rosario, y descienden de su hijo Zenón. Loreto falleció por una caída de su caballo en la orilla del arroyo. Los hijos de este matrimonio fueron: Maria Vicenta (1849), Martina (1854), Zenón (1863), e Hilario (1865).
   6.- El matrimonio formado por Ignacio Marrón Murillo (1823-1922), en ocasiones conocido como ‘Carrillo’ y Petra Pellejeros Sevilla (1830- 1925?), fundadores de ese apellido en El Rosario, donde vivieron desde su nacimiento hasta su muerte.
   7.- La primera Juana Ortiz Espinoza, nacida en El Rosario en 1809. Falleció joven.
8.- Maria Dolores Salgado Camacho quien fue esposa de Carlos Espinoza Castro, fundadores de nuestro linaje ‘Espinoza’ en El Rosario. Maria Dolores nació en San Vicente Ferrer, Baja California en 1809, y falleció en El Rosario el día 7 de octubre de 1892. Tuvieron cuatro hijos, tres de ellos dejaron familia: Maria de Jesus, madre de los ‘Loya’, Gertrudis, madre de los ‘Duarte’, y Policarpo. Daniel Isidro, falleció niño.
9.- Teodosa Ramirez, falleció a los 32 años de edad de parto de su hijo Eduardo, el 13 de octubre de 1892, en El Rosario, fue la madre de Josefa Peralta Ramirez (Madre de mi abuelo paterno Alejandro ‘Negro’ Espinoza Peralta). Teodosa Ramirez fue originaria de Playas Coloradas, Sinaloa, donde nació en 1859, fue casada hacia 1873 en Mulegé, Baja California Sur, con Jose Peralta, quien era viudo de Refugio Castro.
10.- Manuel Villavicencio Arce, fallecido en enero de 1897, a causa que le explotó un cohete en la mano causándole gangrena y la muerte tras cinco días de agonía, y el viaje a caballo desde el golfo de California, lugar donde ocurrió el accidente hasta San Juan de Dios, donde murió, siendo trasladado en mula ya fallecido a El Rosario para que lo analizara el juez Benjamín Romero, quien ordenó su inhumación.
11.- La niña Maria Josefa Espinoza Peralta, fallecida en enero de 1894.
12.- El matrimonio formado por Don Domingo Aguilar y Columba Savin, abuelos maternos de los ‘Ortiz Aguilar’: Anselmo, Juana, Rito, Antonio, Maria Dorotea, Encarnación, Gertrudis, Esperanza, Maria del Carmen, Catalina, Gregoria, y Maria Luisa.
13.- El matrimonio formado por el chihuahuense Don Manuel Valladolid Apodaca, y la rosareña Encarnación Ortiz Aguilar.
14.- El matrimonio formado por Domingo Duarte Cossío, originario de Miraflores, Baja California Sur, donde nació en 1850, y la rosareña Gertrudis Espinoza Marrón, nacida en El Rosario en 1856, fueron los fundadores en 1872, de la familia ‘Duarte’  en El Rosario.
15.- El matrimonio formado por Inocencio Peralta Aguiar, nacido en 1838, y Francisca Veliz Osuna, nacida en 1840, ambos originarios de Comondú, Baja California Sur, aunque también se decía que ella era de Loreto, Baja California Sur, asentados en El Rosario a principios de los 1870, y fundadores de la familia ‘Peralta’ en El Rosario.
16.- El matrimonio formado por Don (José) Luis Collins Marrón, y Pilar Meza, ambos originarios de  Baja California Sur, llegados a El Rosario a principios de la década de los 1870, siendo los fundadores de esa familia en El Rosario.
17.- La rosareña Maria de Jesus Espinoza Marrón, nacida en 1855, y fallecida hacia los 1920, esposa que fue del chihuahuense Don Angel Loya Moreno, y fundadores de esa familia en El Rosario y toda su región. Don Angel Loya Moreno falleció en el rancho ‘Rosarito de los Loya Espinoza’, en mayo de 1898. Cabe destacar que la tumba de la señora Maria de Jesus Espinoza Marrón, se encuentra en la actualidad en estado deplorable, pero no ha sido demolida, se localiza en la ‘orilla este del llanito’.
18.- El matrimonio formado por Tomas Federico Ortiz Espinoza, nacido en El Rosario hacia 1830, y por Luisa Marrón Pellejeros, nacida en El Rosario hacia 1833.
19.- Epigmenio Peralta Veliz, nacido en 1870, y su esposa Petra Acevedo Marrón, nacida en 1881, rosareños ambos, se encuentran a la orilla oeste del llanito.
20.- El matrimonio formado por Pedro Ortega Murillo, nacido en San Ignacio, Baja California Sur, en 1866, y Catarina Montes Espinoza, nacida en El Rosario, en 1859.
21.- Anastasio Villavicencio Arce, nacido en San Ignacio, Baja California Sur, en 1864.
22.- Señor Guadalupe Loya Espinoza, nacido en El Rosario el 14 de noviembre de 1874, y asesinado a corta edad por unos rufianes indeseables, para robarle el producto de la venta de ganado que arrearon de El Rosario a Mexicali. Fue casado con Dolores Murillo, dejando varios hijos en la orfandad.
23.- El matrimonio formado por Don Rosario Ortiz Espinoza, nacido en El Rosario en 1839, y por Josefa Aguilar Savin, nacida en El Rosario en 1839,  fallecida en el mismo lugar en 1913. Cabe destacar que esas dos tumbas aún existen, y se encuentran a la orilla suroeste del llanito.
24.- Eugenio Marrón Pellejeros, nacido en El Rosario hacia 1860, y fallecido hacia 1890.
25.- Juan Ortega Espinoza, nacido en El Rosario, hacia 1874, y asesinado por diversión a manos de los indeseables, a los 17 años de edad, en 1891. Fue hijo de Regino Ortega Murillo y Maria Rita Espinoza Salgado.
26.- El matrimonio formado por Hilario Acevedo Espinoza, nacido en El Rosario en 1865, y fallecido en el mismo lugar en 1903, y Francisca Martinez Sierras, originaria de Los Algodones, Baja California, donde nació en 1870, y falleció en El Rosario hacia 1904.
27.- Maria Rita Espinoza Salgado, primera ‘Espinoza’ nacida en El Rosario en 1833, donde falleció en Julio de 1905, fue casada en terceras nupcias con Regino Ortega Murillo. Sus hijos fueron: Encarnación (Abuela de mi abuela paterna), Silverie, Celedonia, Maria Ignacia, y Juan.
28.- Regino Ortega Murillo, esposo de Maria Rita Espinoza Salgado, originario de San Ignacio, Baja california Sur, en 1838, falleció en El Rosario en 1909.
29.- Teófila Arballo Espinoza, nació en El Rosario en 1867, y falleció en el mismo lugar en julio de 1905, unos días después en que falleciera su madre Maria Rita Espinoza Salgado. Su padre fue Luis Arballo.
30.- Vicente Ortiz Espinoza, nacido en El Rosario, hacia 1845, y fallecido en el mismo lugar en 1908.
31.- Fermín Cota Amador, nacido en Baja California Sur, en 1868, y fallecido en El Rosario en noviembre de 1909. Por fortuna su tumba aún existe, gracias a que sus familiares, de los que ya nadie vive en El Rosario desde hace más de cien años, le han estado dando vueltas durante varias generaciones, no hace mucho una de sus tataranietas, en Ensenada, me preguntó por el estado de la tumba.
32.- Policarpo Espinoza Marrón, nacido en El Rosario en 1857, y fallecido en el mismo lugar en 1928. Su muerte se debió a que un caballo bronco lo mató cuando mi abuelo Alejandro ‘Negro Espinoza’ Peralta, nieto de Policarpo lo ensillaba. Su tumba no tiene ningún dato; se encuentra junto a Santiago su hijo, Josefa su nuera, Teodosa su consuegra, y a los pies de su hermana Maria de Jesus Espinoza Marrón de Loya.
33.- El matrimonio formado por Santiago Espinoza Peralta, nacido en El Rosario en Mayo de 1878, y fallecido en San Diego, California el 20 de mayo de 1962, y Josefa Peralta Ramirez, nacida en El Rosario en 1887, y fallecida en el mismo lugar en 1932. Fueron mis bisabuelos paternos. Sus tumbas se encuentran sin ningún dato. Josefa Peralta Ramirez fue hija de Teodosa Ramirez, quien descansa a su lado.

       Las cuarenta y ocho personas que he citado líneas arriba, son las que se encontraban en sus tumbas bien delineadas y con sus nombres en 1976, año en que levanté la información que les acabo de compartir. Por lo pronto hago del conocimiento público esta información, y en breve voy a dibujar un plano con la localización de cada una de ellas, esperando que muy pronto las podamos restaurar, y darles el digno lugar que merecen tanto donde descansan todos ellos, como en nuestra historia, y en nuestra cultura.
  Con la información antes citada, creo que tengo la calidad moral como para preguntarle a quienes desean que allí se sepulten a los nuevos fallecidos: ¿A quiénes de nuestros seres queridos que aunque no conocimos, sacaremos de su eterno descanso, profanando sus tumbas?
Y también les puedo pedir a quienes sostienen tal postura, que primero se informen y documenten, antes de hacer semejantes propuestas.
    He dejado suficientes datos para que sobre sus tumbas se escriban sus generales, sólo hace falta elaborar el plano que en dibujos a mano, a manera de viñetas, guardo de manera cuidadosa.
  Por último quiero agregar que los fallecidos que he mencionado, son solo una pequeña parte de los que en el llanito descansan, pues en cada lugar donde se excave, como ha quedado dicho se encuentran los restos de hasta seis personas, es decir, que al menos unas trescientas personas fueron sepultadas en ese llanito, sino es que más.
    Claramente se aprecian las razones por las que el panteón misionero de El Rosario, es histórico y cultural, además de municipal.
     Bueno, pues a mi juicio eso lo haremos valer, y esperamos que al menos los rosareños, donde quiera que se encuentren, nos apoyen a dignificar el lugar donde tal vez algún día, si bien nos va, nos arrope la tierra, y nuestros ‘viejitos aun sin conocernos, nos reciban’.

AUTOR DEL ARTÍCULO:

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA
A 22 DE MAYO DE 2013.

El presente trabajo es propiedad intelectual del autor, quien lo protege bajo patente número 1660383, permitiendo su reproducción, siempre y cuando se otorguen los créditos y menciones correspondientes, y no se utilice con fines comerciales, políticos, religiosos, ni de lucro.
Nota relevante: El presente trabajo lo dedico a la memoria de mi padre Julio Espinoza García, quien el día 22 de mayo de 2013, habría cumplido 75 años de edad. Falleció el 02 de Abril de 2012, y descansa a la orilla norte del llanito, a los pies de sus padres Alejandro ‘Negro’ Espinoza Peralta, y Maria Visitación Garcia Marrón.
Miembros fundadores de la “Asociación Civil Trabajamos por mi Histórico Pueblo Y Yo, El Rosario, Baja California, A.C.”

Genoveva Garcia Arauz, 2.- Lizbeth Garcia Arauz, 3.- Maria Eugenia Espinoza Peralta, 4.- Martha Josefa Espinoza Peralta, 5.- Esmeralda Espinoza Peralta, 6.- Ruth Maritza Espinoza Duarte, 7.- Gabriela Espinoza Aguilar, 8.- Airam Guadalupe Vera Espinoza, 9.- Rosalinda Arce Espinoza, 10.- Edna Rosa Arce Smith, 11.- Lizbeth Beltrán Arce, 12.- Humberto Beltrán Arce, 13.- Deisy Noemí Lara Martinez, 14.- Patricia Quintero Duarte, 15.- Olga Garcia Vélez, y 16.- Ing. Alejandro Espinoza Arroyo, autor del presente trabajo.


Así es como se verá ya terminado el acceso al panteón.
Diseñado por el Ing. Alejandro Espinoza Arroyo: Enero de 2013.


Foto tomada al atardecer del día dos de noviembre de 2012. Se aprecia un puesto, y unas sillas sobre el  llanito donde descansan nuestros seres queridos.
El Rosario, Baja California: Foto tomada por Javier Villa Espinoza y Lourdes Espinoza Liera: Archivo Ing. Alejandro Espinoza Arroyo.





miércoles, 1 de mayo de 2013

ORIGEN DE LA FAMILIA 'MEZA' EN EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA.


Ancestralmente originaria de Comondú, Baja Californa, Sur, y antes del Estado de Sinaloa.

Por Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
Artículo número 112
Patente 1660383
El Rosario, Baja California
“Somos de la Baja California, no de Baja.

Nuestras tradiciones son cultura y conocimientos, valoremos y conservemos nuestro legado.

         Sín lugar a dudas, el semillero para la formación de los primeros y más antiguos troncos familiares en la Baja California, fueron los originados por soldados misionales, conocidos también como 'soldados de cuera', entre éstos, Carlos Espinoza Castro, fundador de nuestra estirpe en El Rosario.
Sin embargo, existieron también otras corrientes migratorias que al igual que los soldados misionales llegaron desde el macizo continental mexicano, y otras tántas familias primigenias peninsulares,  que 'nacieron' por individuos llegados desde los más recónditos lugares del mundo.
    La mayor parte de las familias,  desde 1774, llegaron a partir de la fundación de El Rosario, y siguieron llegando con el paso de los años,  y hasta en la actualidad lo siguen haciendo.
PILAR MEZA:
  Por lo regular,  éran hombres sólos o familias completas los que fueron llegando y asentándose en el pueblo, sín embargo no para la familia MEZA, pues fue una única mujer quien ostentó ese apellido como primer 'apelativo', durante, al menos veinte años, desde principios de los 1870, y hasta principios de los 1890: Ella fue Pilar Meza, oriunda de la misión de Comondú, Baja California, Sur, y casada con (José) Luís Collins Marrón, siendo además  la madre fundadora de esa familia en El Rosario.
   La familia MEZA, aunque no fue de las primeras asentadas en el pueblo de El Rosario, si tiene ya bién cimentadas sus raíces, pues desde su llegada y hasta nuestros días  van ya al menos cinco generaciones que habitan en la localidad.
FRANCISCO A. MEZA ARCE.
 Don Francisco A. Meza Arce, y Don Rosario Meza,  ambos parientes entre sí, descendientes del pueblo y misión de Comondú, Baja  California Sur, llegaron a El Rosario, siguiéndo los pasos de su tía Pilar Meza.
   Primero lo hizo Francisco A. Meza Arce, nacido en Comondú, el 13 de julio de 1874, y fallecido en El Rosario el 14 de abril de 1946,  a donde llegó de visita hacia 1890, a casa de su tía Pilar,  cuando contaba con unos dieciséis años de edad,  lo hizo mientras viajaba con rumbo a la misión de San Diego, en California, lugar donde pensaba reunirse con unos familares procedentes de Sinaloa, que recién habían llegado a aquél lugar.
     Y cuando llegó en mula a El Rosario, se hospedó en casa de la familia Collins Meza,  posteriormente pasó a vivir a casa de la familia Ortiz Aguilar, estando entonces recién nacida, la que vendría a ser su esposa,  María de Luz Echeverría Ortiz, quien nació en El Rosario el 2 de marzo de 1890, y falleció en el mísmo lugar el 2 de noviembre de 1979. La familia que formaron Don Francisco A. Meza Arce, y Doña María de la Luz Echeverría Ortiz, es una de las que más ha properado  en descendientes en El Rosario.
    Francisco A. Meza Arce,  se incorporó, en 1890, a los trabajos en la oficna del juzgado de paz, que en El Rosario se encontraba a cargo de mi tatarabuelo Policarpo Espinoza Marrón, como juez primero propietario, Teófilo P. Echeverría como juez segundo, quien en 1890, contaba con 19 años de edad; José Montes como juez segundo suplente, y Julio Núñez como secretario.
      El entonces jóven Francisco A. Meza Arce, se dedicó por entero a apoyar las labores del juzgado, habiendo aprendido los menesteres del manejo del juzgado, quien para principios de la segunda década del siglo XX, era el Juez propietario. Se encontraba al frente de esa oficina cuando se dieron en el distrito Norte del Territorio de la Baja California los hechos armados del Magonísmo, en 1911, siendo él quien tuvo que salirle al paso a varios hombres armados que asaltaron el pueblo, llevándose principalmente las mercancías que encontraron en las tiendas de los chinos, Alfonso Cho, y Chinchan, así como unas vacas y caballos de mi bisabuelo Don Santiago Espinoza Perarlta, y los propios del juez Meza, habiendo enviado el reporte correspondiente a las autoridades superiores del distrito, cuyo original fue mostrado al público, en 2011, un  Museo de Tijuana, Baja California, con motivo del centenario de aquéllos hechos armados.
      Edmundo Meza Echeverría, hijo del juez, y nacido en El Rosario, el 22 de julio de 1912, conservó bajo su custodia el documénto de 1915, escrito de puño y letra de su padre, en el que describe los hechos relativo a Don Julio Dunn, y las tres mulas.
     El documénto llegó a manos de mi abuelo Alejandro 'Negro' Espinoza Paralta, en copia original de aquélla misiva enviada por el juez Meza al gobernador o jefe político de la Baja California, Esteban Cantú Jiménez, mísma que ahora se encuentra en mi archivo histórico.
     En 1915, Meza, seguía siendo Juez de Paz en El Rosario, siendo luego sustituído por Laureano Guerrero, quien en 1914 ocupó brevemente el juzgado, volviéndo a ocuparlo en 1915, pero antes de ese cambio, había pasado por el lugar procedente de Ensenada Don Julio Dunn, hombre del gobierno, y le había 'quitado' tres mulas a Francisco A. Meza Arce, según Dunn, porque pertenecían a la nación, mientras que Meza aseguraba que eran de su propiedad ya que las había comprado con derecho a tres hombres que al paso por El Rosario, las ofreciéron en venta.
   Don Francisco A. Meza Arce, después que dejó las actividades de Juez, se dedicó al comercio, atendiendo su tienda general de abarrotes en El Rosario de Abajo, primero, ubicada a lado d la actual iglesia católica, camino vecinal de por medio, donde sólo existen ruínas de los cimientos; posteriormente construyó otro establecimiento ubicado en El Rosario de Arriba, llamado 'La Comundeña”, en donde además expendía en parte, la poca gasolina que en los años veinte, treinta, y cuarenta, del siglo XX, se utilizaba en el pueblo. Por cierto que su casa en El Rosario de Arriba la construyó con el apoyo del abañíl Antonio 'Toño' Sosa. En la actualidad esa casa se encuentra en ruínas en la curva a la entrada del pueblo, cuando se llega del norte.
   Es importante resaltar que Enrique  'Chacho Meza' Echeverría, hijo de Francisco A. Meza Arce, entre otras actividades, fue músico, y fue quien construyó un 'Bajo' que actualmente se exhibe en la sala del Museo 'Altagracia Aguíar de Arauz', de San Vicente Ferrer, Baja California. El tal 'Bajo' lo construyó 'Chacho Meza' a partir de la tercera parte de un barril de lámina, y le tapó el hueco con unos trozos de madera, le instaló el brazo y unas cuerdas con nervios de venado.
Ese 'Bajo' amenizó y alegró  en infinidad de bailes en El Rosario.

Los descendientes del matrimonio Meza Echeverría, son los de mayor presencia en cantidad en la actual sociedad rosareña.
DON ROSARIO MEZA. (Otra línea).
     Poco tiempo había transcurrido de la llegada de Francisco A. Meza Arce, en 1890, a El Rosario, cuando hizo lo propio Rosario Meza, aunque él a diferecncia de Francisco, no se dedicó a las letras en el juzgado de paz, sino que lo hizo en la minería, particularmente en la herrería, y en el manejo de las primeras  máquinas a vapor que se utilizaron en El Rosario con motivo de los trabajos mineros.
    Fue Don Rosario Meza, quien muy jóven llegó a El Rosario, aunque antes había trabajado en minería en la región del Triunfo, San Antonio, Santa Anna, Baja California Sur, lugares de donde había obtenido 'algo' de experiencia.
  Fueron su tía Pilar Meza de Collins y familia quienes le dieron su primer asilo en El Rosario, entregándose por completo al trabajo con la familia Collins, en la elaboración de Azúcar, y piloncillo, aunque más tarde retomó por completo la actividad de la muy incipiente mecánica automotríz a principios del siglo XX en El Rosario, y la región que lo compone.
  En el propio pueblo, en los albores de los años de 1900, y desde hacía al menos ochenta años vivía la familia 'Pellejeros', de la cual, una de sus hijas fue la esposa de Don Rosario, naciendo de esa unión la familia “Meza Pallejeros”.
    Ramón Meza Pellejeros, siguió los pasos de su padre en los trabajos de la mecánica automotríz, al gardo que decir: Mecánicos en El Rosario, era cómo decir Ramón Meza Pellejeros, por una parte, y por la otra: Serapio García Marrón.
    Teófilo P. Echeverría Lebrija, y Dorotea Ortiz Aguilar, fueron abuelos maternos de los hijos de Francisco A. Meza Arce y María de la Luz Echeverría Ortiz. El mayor tronco sanguíneo  se desprende de ésta familia. Los nietos fueron: Enrique, Elías, Edmundo, Efrén, Esther, Elena, y Emiliano.
    Y en segundo lugar lo hace la familia de Don Rosario Meza, quien fue padre de Ramón Meza Pellejeros, quien casado con Guadalupe Valladolid Duarte, fueron quienes contribuyeron en mayor medida a la dispersión de ese linaje, después del anteriormente descrito.
     Don José Valladolid Ortiz, y su esposa Dominga Duarte Espinoza, fueron las personas que gran apoyo brindaron a la familia Meza, incluso dos de sus hijas: Lidia Ramona, y Guadalupe, fueron las madres que más 'dieron' hijos 'Meza' a El Rosario.
Lidia Ramona fue casada con Elías Meza Echeverría, mientras que Guadalupe lo fue con Ramón Meza Pellejeros.
    Otra familia que aportó a muchos 'Meza' al pueblo fueron Enrique Meza Echeverría casado con María Esther Ortíz, y Emiliano Meza Echeverría casodo con Jesús Peralta Orduño.
    Y por otra parte, a la llegada hacia 1967, de la familia del mexicalense cucapah Nicolás Tambo Salado, dos de sus hijas, fortalecieron a la familia, naciendo dos ramas de 'Meza Tambo'; por una parte los hijos de Dionisio Meza Valladolid, y por la otra la de su primo Rosario Meza Valladolid.
      En la actualidad, la familia es numerosa, y han llegado a ser profesionistas varios de sus hijos.
AUTOR DEL ARTICULO:
ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA
30 DE ABRIL DE 2013.

Notas relevantes:
Según datos proporcionados por Rosario Meza Valladolid, hija de Ramón Meza Pellejeros, y por Nereida Castillo Meza, hija de Rosario, los hermanos de Ramón, fueron: Miguel, Pedro, Armando, Daniel, Antonia, Salvador, y otra hermana, que no se recuerda su nombre. Todos ellos, menos Ramón salieron del pueblo, y se asentaron en otros lugares.






Izquierda a derecha: Delegado de El Rosario.
                                                      Centro José 'Don Pepe' Valladolid Ortiz
                                                      Sr. Rosario Meza. El Rosario, BC: hacia 1950.
                                                      Foto facilitada por la Sra. Faustina Valladolid Ortiz
                                                     Archivo: Ing. Alejandro Espinoza Arroyo.

La presente es investigación de su autor quien la protege bajo patente 1660383, permitiéndo su uso, siempre y cuando se otorguen los créditos y menciones correspondientes, y no sea con fínes de lucro, políticos, ni comerciales.


martes, 26 de marzo de 2013

FACHADA DE ACCESO AL PANTEON MISIONERO DE EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA.


Primer trabajo donado a la comunidad por la Asociación Civil “Trabajamos por mi histórico pueblo y Yo, El Rosario, Baja California, A.C.”

Por el Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
El Rosario, Baja California
26 de Marzo de 2013
Artículo  número 111
Patente 1660383
“Somos de la Baja California, no de Baja”.

Nuestras tradiciones son cultura y conocimiento, valorémos nuestro legado.

          “Construíremos nuestra capital del mundo”, fue el nombre de Genoveva García Arauz, le puso por nombre a un grupo que formó a mediados del año 2012, en una red social del ciberespacio. Fue a iniciativa de ella que dio inicio el grupo cuyas pretensiones son realizar desinteresadamente mejoras en beneficio de nuestro pueblo El Rosario, Baja California, y con  ello, se ganó el apoyo de personas que se interesan por ser benefactores de la sociedad rosareña.
       La verdad, no cualquiera se lanza a realizar tal actividad, porque por principios de cuentas, se le debe entregar todas las energías disponibles que queden después de atender la vida cotidiana, y ni qué decir de los dineros que de su propio bolsillo salen para no regresar nunca más. Esa es una de las razones por las que admiro a Genoveva, rosareña radicada desde hace años en Estados Unidos de Norteamérica, y que por el cariño que le tiene al terruño que la vio nacer, y del que, por razones que sólo ella y la vida saben, tuvo que salir, se vió obligada a partir del pueblo en búsqueda de otros horizontes, y que aunque su salida fue sólo de manera física, su corazón y el amor por su tierra, la hacen volver, y volver, al grado que ahora se ha dado a la tarea de entregarse en una actividad tan dura, a veces tan ingrata, y a veces tan criticada, pero ella sacando fuerzas de su grandeza sigue adelante luchando por lo que quiere y por lo que cree.
       Bién sabemos que todos los seres humanos necesitamos 'algo' de qué agarrarnos en la vida, 'algo' que nos dé sentido de pertenencia, arraigo,  plenitud, que nos dé libertad, y entre otras cosas, para Genoveva, ha sido entregar parte de su esfuerzo a su pueblo. Es una rosareña de 36 años de edad, con dos hijos,  que atiende dos trabajos, que ocupan la mayor parte de su tiempo disponible, y aún así viaja hasta El Rosario, conduciendo por hasta diez o doce horas de ida, para 'dejar' la poca energía que le sobra por el bién comunitario.
   Cuando llegué a la agrupación de  Genoveva,  'La jefa' como le dicen los del grupo, ya cada quien realizaba distíntas labores, mi entrada fue originalmente a invitación de Nereida Castillo Meza, y después a la asociación civil por Genoveva. Al igual que Genoveva, todos los integrantes de la asociación civil, entregan valioso apoyo por lograr algo de bienestar al pueblo.
FACHADA DEL PANTEON MISIONERO DE EL ROSARIO.
     En 1980, asistí en El Rosario a un baile en el antiguo edificio 'Padre Salvatierra' de estilo Victoriano, que fue recinto de la tercera Escuela del lugar,  que había sido ocupado por sus primeros alumnos en diciembre de 1921, y que para 1980, se encontraba al punto del colapso.  Me dí a la tarea durante 13 largos años de andar picando piedra, para buscar su restauración, aunque hubiera preferido entonces mejor dignificar el panteón misionero que data de 1802, y que en mi niñéz había conocido muchas tumbas históricas que para la década de los 1980, habían desaparecido. Me encontré con la disyuntiva de atender el edificio 'Padre Salvatierra', o, el panteón, y cómo entonces mi edad era apenas de escasos 23 años, nadie creía en mi interés por nuestras reliquias ancestrales, es más, ni atención le ponían los del pueblo, y muchísimo menos las autoridades de cualquier nivel, si algunos apenas sabían de la existencia de El Rosario, mucho menos tenían idea que contamos con un pateón histórico.
   Bueno, así fueron las cosas, 'tuve' que abrazar primero la causa del edificio 'Padre Salvatierra', que de no haberlo atendido en aquél tiempo, ya no existiría hoy, por lo que nuestros forjadores en el panetón tuvieron que esperar a que les tocara su turno, los que por fortuna aún recuerdo el sitio donde descansan la mayoría de nuestros antepasados.
    Y cuando Genoveva me invitó para que los apoyara con el proyecto para un parque público, del cual estaban ya muy convencidos los del grupo para realizar, casi le rogué, sín decírserlo, que primero atendiéramos el panteón; en primer lugar porque no sé cuanto tiempo estaré en ésta vida, porque me quiero llevarme el gusto de ver ese sitio histórico como una joya de mi tierra; y en segundo lugar, porque no quiero olvidar el sitio donde se ubica cada tumba. Por fortuna en el grupo se tomó la desición de que primero sea atendido el panteón, desición que me congratuló, y que hasta ahora, no les había podido expresar.
    Por esa razón, de inmediato realizé el proyecto para la fachada acceso, y apresuré los trabajos para obtener la Asociación Civil, y poder estar en condiciones de ejecutar los trabajos en su primera etapa  éste mísmo año de 2013.
     Ya vendrán los días en que serán restauradas, y, construídas algunas históricas tumbas.
Espero que más temprano que tarde, los rosareños abrán de apegarse a éste esfuerzo, porque algún día, tal vez lejano, tal vez cercano, nos irémos de ésta vida, y al hacerlo, sería grato, creo, dejar algún legado por pequeño que éste sea...Gracias...

AUTOR DEL ARTICULO:

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA
26 DE MARZO DE 2013.

El presente es  trabajo intelectual de su autor, quien lo protege bajo patente 1660383, se permite su uso, siempre y cuando no sea con fines comerciales, políticos, ni de lucro.

Miembros fundadores de la Asociación Civil.
Genoveva García Arauz
Lizbeth García Arauz
María Eugenia Espinoza Peralta
Martha Josefa Espinoza Peralta
Esmeralda Espinoza Peralta
Gabriela Espinoza Aguilar
Airam Guadalupe Vera Espinoza
Rosa Edna Arce Smith
Lizbeth Beltrán Arce
Humberto Beltrán Arce
Olga García Vélez
Deyssi Noemí Lara Martinez
Rosalinda Arce Espinoza
Ruth Espinoza Duarte
Alejandro Espinoza Arroyo


Así es como se verá la fachada de acceso al panteón misionero-histórico-cultural de El Rosario, Baja California.

Mi más amplio agradecimiento al Arq. David Alberto Díaz Fuentes por apoyarme en dibujar la presentación del proyecto.
Al igual para el Arq. Miguel Alcázar Sánchez por apoyarme a subír éstas narrativas al internet.

HABILITACION DE UN REFUGIO PESQUERO EN PUNTA SAN ANTONIO, EN EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA.


Por el Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
El Rosario, Baja California
Artículo número 110
Patente 1660383
Viérnes 22 de Marzo de 2013.
“Somos de la Baja California, no de Baja'

Nuestras tradiciones son Cultura y conocimiento, valorémos y conservemos nuestro legado.


      Fue en 1988, en una ida desde la Escuela Superior de Ingeniería Civil en Obras Portuarias, perteneciente a la Universidad Autónoma de Baja California, Campus Ensenada, al centro de Ensenada, cuando el Ingeniero Marco Antonio Uribe Rojo, siendo  Director de la Escuela, y por haberse quedado 'a pie', me pidió llevarlo en mi carro a su casa, ubicada precisamente en el centro de la ciudad de Ensenada. En el trayecto, el ingeniero Uribe Rojo, quien  para entonces, y después de varios años de convivencia ya éramos amigos; me preguntó, que si de qué manera pensaba titularme de Ingeniero Civil en Obras Portuarias, a lo que contesté, que me gustaría realizar algún proyecto de tesis profesional en alguna materia que al realizarla, además de servirme para mi tesis profesional, fuera de utilidad para los pescadores de mi tierra, ya que ese es nuestro orígen, además del orígen vaquero de mi gente en El Rosario, a quienes deseaba aportarles aunque fuera 'algo' que proviniera de mis estudios.
    Tengo, dijo el ingeniero Uribe Rojo, una idea de proyecto que hace mucho tiempo, cuando fui Director del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada, Baja California: 'CICESE', quise realizar, pero por no conocer a nadie de mi confianza en la pesca  ribereña, y que además le pudiera interesar ese proyecto, guardé la idea en medio borrador, así que si gustas, te la puedo 'dar' para que la desarrolles en el lugar que gustes, donde te parezca mejor, puede ser en el litoral del Golfo de California, o en el  Pacífico, dentro del Estado de Baja California; pero, agregó el ingeniero, conociéndote, sé muy bien que lo 'jalarás' para tu pueblo.
   Ya te imaginarás que es un trabajo 'de locos', es muchísima la investigación que deberás realizar, pues no existe información de campo, será un trabajo caro, laborioso, complejo, y desgastante.
   Dejé en su casa al Ingeniero, quedando de pasar por él al día siguiente por la mañana; y cuando eso sucedió, me entregó un puñado de viejos papeles, algunos escritos a mano y otros en máquina, que aún conservo en mi archivo histórico.
Aquí te traje lo que ayer platicamos, me dijo, de toda la gente que conozco creo que eres el indicado para realizarlo.
  Estudié aquéllos planteamientos de la idea del ingeniero, pasé a visitarlo en varias ocasiones, según las dudas que me fueron surgiendo. Me fuí documentando sobre el proyecto durante el resto de 1988, y durante todo el año de 1989, incluso en un viaje de la escuela, en noviembre de 1989, fuí al puerto de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, y a Petacalco, Guerrero, donde el ingeniero Uribe había trabajado por muchos años.
     En enero de 1990, cuando ya había terminado la carrera profesional, llegué a la oficina del ingeniero Uribe Rojo, en la Dirección de la escuela, y sín más preámbulo, le dije:
Ingeniero, llevo casi dos años estudiando para realizar su idea del 'Refugio Pesquero', y creo que es la hora que me acompañe a campo, porque he decidido que sea en Punta de San Antonio, extremo sur de la bahía de El Rosario, donde realizaré los trabajos, además ya tengo 32 años de edad, y no quiero que pase 1990, sín obtener mi titulo. -Me andaba titulando de ingeniero a los treinta y dos años de edad, mientras que el ingeniero tenía entonces, cuarenta y cinco años  de titulado, y más de setenta de edad.-
Y por qué, haz decidido que sea en ese lugar?, me cuestionó.
     En éste  par de años, le contesté, he recorrido casi todos los sitios tanto en el Golfo de California, como en el litoral del Pacífico, y por condiciones naturales cualquier lugar puede ser ideal, sín embargo he observado que los pescadores no creen en lo que les he planteado, y han sido los pescadores que se encuentran en Punta de San Antonio, los únicos que muestran  interés, aunque se les nota cierta incredulidad, pero su resistencia es menor que en los de otros sitios.
Bueno, la desición es tuya, adelante, contestó el ingeniero, sin ningún enfado.
   Para enfrentar el vasto trabajo de la investigación, invité a dos compañeros graduados en mi generación, los hermanos Daniel y David Couttolenc Suárez, para que formaran equipo de tesis conmigo, y como aceptaron, estuvimos viajando a campo durante la mayor parte de aquél año.
   Los días uno y dos de agosto de 1990, el Ingeniero Uribe nos acompañó a San Antonio, para 'su' reconocimiento de campo, y darnos las directrices del proyecto que deberíamos realizar.     
      En El Rosario, nos hospedamos el primer día en mi casa, luego pasamos a ver a mi hermano Héctor, quien nos dotó con bastantes víveres para la ida a Punta de San Antonio, nos prestó su troque, y le pidió a Federico Aguilar Aguilar para que al día siguiente nos llevara a San Antonio, fuimos además en un carrito de mi propiedad, en el que después realizamos otros diez viajes de Ensenada a Punta de San Antonio.
     Ya en San Antonio, acompañados por el Ingeniero Uribe, recorrimos a pie varios kilómetros de costa, analizamos el oleaje, la morfología costera, las corrientes litorales, la granulometría costera, y cuantos datos se deberían estudiar a fondo. Regresamos el mísmo día a El Rosario, y al siguiente a Ensenada, allá dejé al ingeniero, y regresamos los tres tesistas a El Rosario, y luego a San Antonio.
     Durante el período de los estudios acampamos a la orilla de la playa en dos pequeñas tiendas de campaña, pasamos frío, hambre, y escacés al por mayor, sobretodo para sufragar los gastos de los largos traslados, que realizamos en el carrito de mi propiedad, al que llamaba 'el chevrolet rojinegro',  que rodó las polvorientas brechas del valle de San Vicentito. 
     Realizamos los estudios de ingeniería de costas, niveles del mar, oleaje distante, oleaje local, vientos, morfología costera, análisis de granulometría de playa, hidrología, y mucha más información de campo. En campo nos poníamos de pie a  partir de las tres o cuatro de la mañana, y parábamos por allá de la siete de la tarde.
       La topografía de la línea costera la realizamos sin contratiempos, y para el estudio de batimetría, es decir, medir  la 'topografía' del fondo marino, la levantamos el 14 de octubre de 1990, contamos con el apoyo de una lancha prestada del grupo de pescadores del lugar encabezados por el rosareño Santiago Reseck Duarte; el lanchero fue el tambien rosareño Jesús Duarte Espinoza, el ecosondísta Daniel Couttolenc Suárez, banderero Elías Arroyo Castro, en tierra, en un teodolito David Couttolenc Suárez, y yo en otro para realizar las triangulaciones. El equipo para los trabajos de batimetría fue trasladado de El Rosario a San Antonio, en un camioncito facilitado por mi hermano Eduardo.
         Con la información levantada en campo, trabajamos en laboratorio de mecánica de suelos, y de oleaje en la escuela de igeniería en Ensenada; en gabinete las jornadas fueron agotadoras, de hasta veinte horas diarias. Total, que para noviembre de 1990, habíamos concluído  todos los trabajos de campo, gabinete, y la presentación final; siendo asesorados por el propio ingeniero Uribe Rojo, y como Director de Tesis el ingeniero Antonio García Yáñez, ambos con vasta experiencia en ingeniería de costas, oceánica, y obras marítimas.
       El examen profesional fue concertado para el día 14 de Diciembre de 1990, encontrándose entre los jueces los ingenieros Marco Antonio Uribe Rojo, y Antonio García Yáñez, siendo la primera tesis presentada en la historia de la Escuela Superior de Ingeniería, de la Universidad Autónoma de Baja California; y dentro el público asistente, entre familiares y amigos; se encontraba muy complacido mi abuelo Alejandro Espinoza Peralta, quien unos meses después falleció, en agosto de 1991, pues dijo que después de presenciar mi examen profesional, era muy poco lo que le quedaba por ver y hacer en la vida...
     Fue así como llegó a El Rosario el proyecto para la habilitación del refugio pesquero que les comento. De aquél ardúo trabajo, de cuyos resultados, le otorgué una copia de planos a Santiago Reseck Duarte, en agradecimiento por habernos prestado la lancha para realizar la batimetría; el proyecto oríginal completo se encuentra en mi archivo histórico.
En la actualidad,  es ya una obra casi por concluír, en los mísmos términos del proyecto original, según me lo comentó Martín García Reseck, el pasado domingo 17 de marzo, a quien me encontré por casualidad, mientras me encontraba tomando algunas desiciones para la fachada de acceso al panteón misionero de El Rosario, proyecto que en donación  llevaremos a cabo un grupo de rosareños éste año, y del cual narraré los pormenores en otra ocasión.
      Desconozco el orígen del capital con el que se construye 'El Refugio Pesquero',  la última vez que tuve contacto con tal proyecto fue en abril de 2009, cuando Santiago Reseck Duarte, quien gestionó la realización de la obra,  me buscó hasta 'debajo de la piedras', y me invitó para que me hiciera cargo de los trabajos de su construcción; por tal motivo fuí a San Antonio en Abril  de 2009 en su compañía, y le orienté sobre el particular.
       Por razones que no conozco, no participé en la ejecución de la obra, tal vez sería por las reglas de operación que los propios financiamientos suelen traer consigo, o por alguna otra que nunca supe, pero ya no fui llamado después de abril de 2009; entiendo que en la ingeniería las cosas son así, o aceptan los presupuestos de honorarios, o no.
      El ingeniero Marco Antonio Uribe Rojo, quien me distinguió con su amistad, y con  conocimientos de la ingeriería, fue un destacado mexicano, hombre de fino trato, que estudió en el colegio militar para ingenieros.  En Londres, Inglaterra, realizó estudios de especialidad marítima. Fue asesor de varios presidentes de la República, Director del Cicese; publicó algunos libros a los que llamó: 'Apuntes de Ingeniería”, en los cuales colaboré en la elaboración de los dibujos, obsequiándome dos ejemplares autografiados por él; participó ampliamente para la construcción de varios puertos mexicanos, como el 'Lázaro Cárdenas', en el Estado de Michoacán;  Trabajó por décadas en los Estados de Tamaulipas, Veracrúz,  Yucatán, y Baja California. He comentado ésto, sólo por citar brevemente algo de su amplia experiencia en la ingeniería, adquirida  a lo largo de  50 años de su vida profesional.
    Falleció hacia 1995, sín que me pudiera enterar, ya que ante tal acontecimiento, me encontraba trabajando fuera del país.
     Por lo que hace al ingeniero Antonio García Yáñez, hombre de gran calidad humana, fue durante muchos años ingeniero de la paraestatal Puertos Mexicanos; nos seguimos trantando hasta su fallecimiento, ocurrido el 11 de noviembre de 2011, cuando contaba con 58 años de edad, había nacido en  Tres Marías, Morelos, México.
A los hermanos Couttolenc Suárez escasamente los he vuelto a ver desde 1990.
      Fue así, como lo he narrado, y a las personas que he citado, que se dio la oportunidad a El Rosario de contar con un 'Refugio Pesquero', y que el grupo  'Reseck', le dio mediante diversas gestiones, y trabajo de construcción el toque final a la idea del Ingeniero Marco Antonio Uribe Rojo, y a la labor que, en 1990, con tántas carencias llevamos a cabo tres 'estudi-hambres',  para desarrollar el proyecto; hoy ya una realidad en El Rosario, Baja California, de la que quizás alguna vez tenga la oportunidad de narrar los pormenores de cómo fue que se construyó, y con el apoyo financiero que qué instancias.
    Agradezco profundamente a la vida por haberme permitido alternar con  los ingenieros Marco Antonio Uribe Rojo, y Antonio García Yáñez, dos amigos de ley, expertos ingenieros, y valiosos seres humanos, que ya se fueron para el 'potrero grande', como dirían  los vaqueros de mi tierra.


AUTOR DEL ARTICULO:

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA
VIERNES  22 DE MARZO DE 2013.

El presente trabajo es propiedad  intelectual del autor quien lo protege bajo patente número 1660383, se permite su uso siempre y cuando se otorguen las menciones y créditos correspondientes, y no sea utilizado con fines políticos, comerciales, ni de lucro.

NOTAS RELEVANTES: Los sitios costeros del Estado de Baja California en los que se podría haber desarrollado el proyecto, y que visité uno a uno entre los años de1988 y el '89, fueron:
           Por el Golfo de California de norte a sur: Campo San José, Campo Unión, Campo Pee Wee, Campo La Perlita, Puertecitos, Bahía San Luís Gonzaga, Bahía de Los Angeles, La Animas, y Bahía de San Francisquito.
           Por el Oceano Pacífico de norte a sur: Puerto Santo Tomás,  Ejido Eréndira, Punta Cabras, Cabo Colonet, Punta Camalú, Campo San Ramón, Campo Costa Rica, La Lobera, Punta Baja, Agua Blanca, Punta San Antonio, Campo Nuevo, Campo San Carlos, Santa Catarina, Punta Canoas, Punta Blanca, Punta María, Santa Rosaliíta, Ejido Morelos, y El Tomatal.

De izquierda a derecha: El autor de ésta narrativa, Ing. Marco Antonio Uribe Rojo, David Couttolenc   
           Suárez. El Rosario, Baja California, a 01 de agosto de 1990.
Recién arribando al baradero que existía en Punta de San Antonio.

                                     01 de Agosto de 1990. Foto: Archivo Ing. Alejandro Espinoza Arroyo.
Recibimos las directrices del proyecto de parte del Ing. Uribe


Foto: Federico Aguilar Aguilar: 1 Agosto 1990: Archivo Ing. Alejandro Espinoza Arroyo.