"NUESTRA TIERRA SE LLAMA "BAJA CALIFORNIA", NO SE LLAMA "BAJA":
SOMOS "BAJACALIFORNIANOS", NO SOMOS "BAJEÑOS"... "Agradezco infinitamente a mi amigo ARQ. MIGUEL ALCÁZAR SÁNCHEZ, el apoyo que me ha brindado al diseñar ésta página y subir mis trabajos desde el año 2007"

miércoles, 24 de octubre de 2012

ARREO DE GANADO POR LAS 'CAYDAS' DEL DESIERTO BAJACALIFORNIANO, DESDE EL ROSARIO A MEXICALI, BAJA CALIFORNIA, Y LOS SALTEADORES DE CAMINOS.


El arreo de grandes partidas de ganado desde El Rosario hasta el naciente pueblo de Mexicali, Baja California, desde la primera década del siglo veinte, y las embestidas a sangre y fuego de los salteadores de caminos..

Nuestras tardiciones son cultura y conocimento, valorémos y conservémos nuestro legado.

Por el Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
19 de Octubre de 2012
El Rosario, Baja California, México
Artículo número 103
“Somos de Baja California, no de Baja; Bajacalifornianos, no Bajeños'.
La presente investigación no sigue lineamientos gubernamentales, ni políticos de ninguna índole.

ALGO MAS SOBRE NUESTRAS TRADICIONES BAJACALIFORNIANAS.
     Fue en los primeros días de la fundación del entonces pueblo de Mexicali, y tambien los primeros años del naciente siglo veinte cuando se arreaban grandes partidas de ganado, que desde El Rosario, eran llevadas hasta unos corrales y potreros que existían en Pacualitos, pertenecientes a unos chinos, quienes compraban los vacunos para engordarlos y exportarlos a Estados Unidos de (Norte) América, y tambien para el poco comercio local que entonces se tenía entre los escasos pobladores del valle, en aquel tiempo en manos extranjeras.
Fue en la primera década del siglo veinte, cuando mi tatarabuelo Don Policarpo Espinoza Marrón, su padre Don José del Carmen Espinoza Salgado, y  su hijo, Don Santiago Espinoza Peralta, mi bisabuelo, se dieron a la tarea de arrear partidas de hasta mil cabezas, pero nunca menos de quinientas, que primero 'campeaban', y seleccionaban en los corrales y cañones del antiguo rancho 'Espinoza', llamado San Juan de Dios, en El Rosario.
Y luego que ya estaba el ganado seleccionado para el largo viaje por serranías y desiertos, y arribarlo a Mexicali por el lado sur de la sierra cucapah, arreado por decenas de expertos vaqueros, entre los que se encontraba mi abuelo Alejandro 'Negro' Espinoza Peralta.
Al llegar al portezuelo de las 'caydas' del desierto,  que 'portezuelo' se le llama a una parte baja de la serranía, como diciendo 'puerta en el suelo', después de cruzar las estribaciones al sur de la sierra de San Pedro Mártir, iniciaban las 'caydas' del desierto, que en el argot vaquero siginifica 'bajar', en este caso al desierto de San Felipe. La 'cayda' al desierto era por el rancho 'El Parral', que pertenecía a Santiago Bareño Lariñaga, ese era el principal  'portezuelo' de aquellos arreos entre El Rosario, y Mexicali, Baja California.
      Cuando las reses que para entonces habían sobrevivido, las arreaban por lo crudo del desierto, siempre ante la gran escacés de agua, las abrevaban en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como 'Balneario cañón de Guadalupe', en la zona de la laguna salada del municipio de Mexicali, o en cualquier otra tinaja, oasis, o ciénega.
Cuando ya el ganado llegaba a 'Pascualitos', era encerrado en los corrales de los chinos, y en grandes potreros, entonces le pagaban al caporal a cargo de la arreada, o al propio Don Santiago Espinoza Peralta, con lo que iniciaba el largo tormento de regresar a El Rosario por el mismo camino del arreo, llevando consigo el dinero producto de la venta de ganado, que era el botín preferido de los asaltantes de caminos. Según las relaciones que mi abuelo y bisabuelo hacían, los chinos en el valle de Mexicali, siempre contaban con hombres armados para protegerse de los bandidos.
   El regreso era en conjunto por todos los vaqueros, quienes viajaban hombro con hombro, y codo con codo, siempre alertas, y con vigías apostados en distintos puntos para avisar con señales de humo, pero no al estilo de los antiguos pobladores, sino al estilo vaquero, para que los que  regresaban con las alforjas llenas de dinero, estuvieran al tanto de los sitios donde se encontraban los salteadores de caminos, que por cierto eran muchos mas individuos que los propios vaqueros. Por el antiguo camino del arreo, muchas cruces se encontraban señalando el sitio de los caídos, o bien sepulturas de bandoleros se distiniguían unas de otras, pues los bandoleros jamás sepultaban de manera correcta a sus compinches, solo los medio sepultaban y les colocaban algunas desaliñadas señales de que se trataba de una tumba.
Las autoridades muy poco, por no decir que nada pudieron, o quisieron hacer ante los atropellos de los indeseables, ya que ni bien tomaban a alguno preso, debían trasladarlos ante la representación de la autoridad, ya fuera en Ensenada, Mexicali, Tijuana. Los 'presos', si es que les lograban echar mano, pronto se fugaban pues sus compinches los liberaban tendiendo emboscadas en el trayecto a quienes los llebaban presos, y por lo regular escapaban bajo estruendosa carcajada, y burlas para los gendarmes que dejaban desarmados y a pie en campo abierto.

DON GUADALUPE LOYA ESPINOZA, UNO DE LOS CAIDOS.
En uno de aquéllos viajes de regreso del pueblo de Mexicali, mas o menos en 1925, Don Guadalupe Loya Espinoza, primo hermano que fue de mi bisabuelo Santiago Espinoza Peralta, regresaba con la alforja principal del dinero, siendo atacado por un grupo de bandoleros casi al llegar a El Rosario, quienes cobardemente lo ultimaron a tiros para arrebatarle el producto de meses de esfuerzo de todo el grupo que regresaba de un viaje de arreo.
Don Guadalupe, que era el segundo 'Loya' de su familia nacido en El Rosario, con su descomunal estatura quedó tirado largo a largo sin vida, dejando en la triste soledad a su viuda Dolores Murillo, y a varios hijos, todos chicos y de mediana edad. No fue el único rosareño que perdió la vida ante semejante situación, antes y después que él muchos cayeron. El primero fue su hermano mayor Jesús, después Esteban Villavicencio Loya, Julio Espinoza Peralta, hermano de mi bisabuelo, quien falleció asesinado en Mexicali por un grupo de bandoleros quienes  asaltaron al grupo de vaqueros rosareños.
Las tácticas de recibir dinero cambió, mi bisabuelo se entendió en negocios con el chino Rafael Chan, quien en Ensenada poseía una tienda general, y fue a través de su tienda en que recibió los pagos, principalmente en mercancías, o  por ordenes de él a Chan, ya fuera que Chan pagara en las agencias de autos, o cualquier otra tienda donde mi bisabuelo se abastecía; Chan le enviaba las mercancías a mi bisabuelo en barco de Ensenada hasta el Puerto de los Chinos, en las cercanías de Punta Baja. En las cuestiones legales se apoyaba en el  licenciado Don Manuel Careaga, radicado en Ensenada.
     Para evitar asaltos los vaqueros eran desviados de Mexicali a Ensenada, a la tienda de Chan, quien les pagaba, ya fuera en ropa, o en dinero constante y sonante. Y luego que los vaqueros recibían su pago, muchos se iban a las cantinas a emborracharse, otros más tomaban raite en algún barco con todo y caballo con rumbo a El Rosario, o bien viajaban a lomo de su bestia hasta aquel lugar, doscientos sesenta kilómetros de polvoroso andar, desde Ensenada hasta El Rosario.
Por cierto que mi bisabuelo marcaba con fierro de herrar sus monturas, sus bestias, y su ganado; tenía organizadas sus fuerzas de trabajo por grupos de vaqueros que llamaba como: 'Fuerza 1, fuerza 2”, y así sucesivamente, dependiendo de la experiencia y destreza de sus hombres; los de la fuerza 1, fueron siempre los mejores. De aquellas antiguas monturas tengo el gusto de conservar una.
     Ya para la década de los 1930, aquel romántico y épico trabajo del arreo, pero que tan duras faenas requería por parte de los vaqueros, hubo de llegar a su fin, no por falta de ganado, o de clientes para su compra, sino por la inmensa cantidad de ladrones que existían tanto en la ida a Mexicali como al regreso a El Rosario, principalmente cuando los asesinatos aumentaron en forma alarmante, y cuando muchos 'rancheros' se hicieron de ganado al robarse algunos ejemplares de cada arreada.
     En una ocasión, un frío día de 1920, un jóven vaquero avecindado en El Rosario  de unos catorce años de edad, en un arreo rumbo a Mexicali, en la sierra, y ante la urgente necesidad de esconderse de un seguro asesinato a manos de aquellos rufianes, se guareció en la parte hueca del tronco de un viejo árbol que se encontraba de pie, siendo encontrado días después  por sus compañeros vaqueros y familiares, muerto por congelamiento. Al parecer provenía de la familia Arce de San Ignacio, Baja California Sur, y fue encontrado por Santiago Bareño Lariñaga, aunque muchos lo buscaban.
     A Juan Ortega Espinoza, primo hermano de mi tatarabuelo Don Policarpo Espinoza Marrón, lo asesinaron por gusto en un baile vaquero, y ante el dolor de sus familiares, mientras los indeseables bandoleros se carcajeaban al verlos sufrir, esto ocurrió en 1890, cuando aún no se arreaba ganado al valle, y ni Mexicali existía siquiera, pero si existían los ladrones que merodeaban, y azotaban desde hacía décadas a la rancherada y sus bienes, bandoleros que provenían en gran número del otro lado de la frontera, llamados aquí 'gringos locos', 'Gabachos', y 'Gabardinos', este último mote debido a las largas gabardinas que usaban y donde escondían sus armas; aunque también merodeaban muchos otros  bandoleros nacionales de México.
     En la ex misión de San Fernando Velicatá, en otra fiesta cayó bajo las balas de los indeseables un jóven de apellido Núñez, en los mismos tiempos en que acabaron con la vida de Juan Ortega Espinoza en El Rosario.

     No quisiera extender en mucho, por esta ocación estas tristes narrativas, lo que sí quisiera agregar son al menos dos cosas:
        Que estoy de acuerdo con la corriente de pensamiento que dice que de todo lo que existe dentro del universo, lo más raro es el planeta tierra, y dentro de la tierra, el más raro es el ser humano; y si no, podemos observar a los ruines humanos que existen en todas las generaciones, y que parece que por ahora se han multiplicado; y a muchos otros que sobreponen el dinero y los bienes materiales por encima de la vida misma, como si al morirse se fueran a llevar sus 'conquistas temporales'.
      Y el otro comentario es para recordar al michoacano Licenciado Don Rafael Reyes Núñez, poeta, escritor, y político mexicano, (1873-1940) quien jamás estuvo, y tal vez ni siquiera supo de la existencia de mi pueblo El Rosario, Baja California, pero que sus últimas palabras encajan de manera ideal con lo narrado en este artículo, cuando de gente ruín se trata. Don Rafael fue abuelo de mi amigo el Arquitecto tijuanense Federico Guillermo Reyes Alvarez.

   Don Rafael Reyes Núñez, la tarde anterior a su fallecimiento, el 27 de noviembre de 1940, escribió:
“Sentí que una racha fría,
pasó suspirando por mi frente,
y que la tranquilidad me invitó a bajar al sepulcro,
Que dulce sueño dormiré lejos de las miserias humanas,
Habiendo ofrendado mi último aliento,
A mi esposa, a mis hijos, y a dios”.

      Qué puede hacer un humano, que otros no lo hostiguen, lo persigan, le compitan de manera desleal, o lo peor de todo, le arrebaten la paz, y hasta la vida.
Mientras unos, los primera mano lo arriesgan todo; otros, los segunda mano, los que copian, los que envidian, los que se adornan con el trabajo ajeno, los que viajan gratis por la vida, los que lo persiguen todo, los yoyos, los de ego crecido, son los que se aprovechan de la fuerza y visión de los forjadores; a eso es, creo, a lo que Don Rafael Reyes Núñez, llamó “miserias humanas', sintetizadas en  pocas palabras, tan vigentes siempre.
O como lo canta el colombiano 'Carlos Vives':
 “Como dios en la tierra no tiene amigos, no tiene amigos, por eso anda en el aire”...

AUTOR DEL ARTICULO:
ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO,  BAJA CALIFORNIA
A 19 DE OCTUBRE DE 2012.

El presente es una investigación de nuestras raíces bajacalifornianas, se permite su uso en partes o en su totalidad, siempre y cuando se le otorguen los créditos al autor, quien lo protege bajo patente 1660383, y no sea utilizado con fines comerciales, de lucro, o políticos.

NOTAS RELEVANTES:
Un día como hoy 19 de octubre de de 1848, Don Manuel Clemente Rojo Zavala, el insigne peruano, a los veinticinco años de edad, se encontraba hospedado en El Rosario, Baja california, en casa de mi tatita Carlos Espinoza Castro, a quien dibujó Rojo, un día como hoy, pero hace ya 164 años, precisamente hoy.
Don Guadalupe Loya Espinoza nació en el rancho El Rosarito de los Loya Espinoza hacia 1872, fue casado con Dolores Murillo, siendo sus hijos: José, Rosa, Guadalupe (mujer), Adelaido, y Ruperto. De los actuales descendientes de los Loya Murillo, tenemos a las familias Loya Espinoza, Loya Gaona; Montes Loya, Duarte Loya, Valladolid Loya, Montes Espinoza, Duarte Viera, Acevedo Loya, Loya Espinoza, Duarte Acevedo, entre otros, quienes actualmente viven en El Rosario, Mexicali, Tijuana, y Estados Unidos.
Dolores Murillo, al enviudar de Guadalupe Loya Espinoza, se casó con Don Salomé Acevedo Marrón, con quien procreó cuatro hijos, entre ellos al señor Crúz Acevedo Murillo, abuelo de la mexicalense profesora Bertha Paredes Acevedo. Más tarde falleció Dolores Murillo, y Don Salomé Acevedo Marrón se casa en segundas nupcias con Francisca Valtierra, procreando a Salomé (mujer), Epifanio, Aurelio, Trinidad, Juan, y Jesús (hombre).

Y POR PARTE DE DON RAFAEL REYES NUÑEZ TENEMOS QUE:
José Antonio Martínez Alvarez, escribió un libro dedicado a la memoria del Licenciado Rafael Reyes Núñez, al que intituló: “Don Rafael Reyes, un Piedadense ejemplar”; en su página 209, Martínez publicó el manuscrito de Don Rafael, que en su lecho de muerte encontró su hija Ana María, dentro de la camisa de su padre, escrito la tarde anterior a su deceso, misma nota que se inserta a este relato, con los créditos correspondientes.


Se recomiendan las siguientes páginas con importantes investigaciones y narrativas de la Baja California.

1.-  www.californax.blogspot.com   Donde escribe el Ing. Simón Oscar Mendoza Salgado, La Paz, Baja California Sur.

2.- Www.olatv.com.mx Crónicas Sudcalifornianas del Prof. e Historiador Eligio Moisés Coronado.

3.- 'La Talacha Completa' Sitio del Prof. Armando Trasviña Taylor

4.- 'El Coyote Todosanteño': Soliloquios poéticos, Blog de Valente Salgado Calderón de la Barca.

5.- Www.antiguacalifornia.org : Sitio de la Sociedad de la Antigua California.

6.- Www.ammo-gokio.blogspot.com Blog de Martín Ortega Geraldo.


SOMOS DE BAJA CALIFORNIA, NO DE BAJA; BAJACALIFORNIANOS, NO BAJEÑOS'.


Nota Importante:

Este artículo fue publicado por el diario El Vigía el día 28.10.2012 - 12:00 en su edición impresa.


http://www.elvigia.net/noticia/arreo-de-ganado-por-las-caydas

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