"NUESTRA TIERRA SE LLAMA "BAJA CALIFORNIA", NO SE LLAMA "BAJA":
SOMOS "BAJACALIFORNIANOS", NO SOMOS "BAJEÑOS"...

jueves, 17 de mayo de 2012

CALIFORNIA: DESDE ISLA LEGENDARIA A PENINSULA, DE CALIFORNIA, A ANTIGUA CALIFORNIA, A BAJA CALIFORNIA, HASTA LLEGAR AL DEPRIMENTE: “BAJA”.


California: Es una palabra muy agradable de escuchar; es rítmica,  armoniosa,  elegante, melodiosa, y fácil de pronunciar.

En memoria de Julio Espinoza García, de profundas raíces Bajacalifornianas, quien el próximo 22 de mayo cumpliría 74 años de edad; perteneció a la séptima generación “Espinoza” en Baja california.

Por Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
A 16 de Mayo de 2012.
Patente 1660383.

La presente investigación no sigue líneas gubernamentales, ni políticas de ninguna índole.
Somos Bajacalifornianos, no ‘BAJEÑOS”

¿Por qué el Instituto para el deporte y la cultura física de Baja California: INDE-BC: Nos llama “BAJA”?

      De manera breve, concisa, y llana trataré sobre lo que significa para nosotros California, algunos orígenes del vocablo, y las implicaciones que en la actualidad la merman.

Cuando los europeos, hace más de quinientos años se adueñaron más por las malas que por las buenas de la mayor parte del continente americano,  fueron los españoles quienes atesoraron la mayor parte de la geografía americana, pasando con sus botas, caballos, lanzas, intrigas, y por la desmedida sed de metales preciosos. Con aquella ambición de mente medieval cayeron sobre los pueblos milenarios de la bastedad de lo que hoy es América, y por si acaso alguien ha olvidado las fechorías españolas, sólo como ejemplo recordemos que a Cuauhtémoc le quemaron los pies, para obligarlo a confesar el lugar donde se encontraban los tesoros aztecas; recordemos también que para lograr el sometimiento de los pueblos “indios”, contaron en el actual territorio mexicano, con el apoyo de “La Malinche”.

Los viajes desde la Nueva España a la península dieron inicio en 1533, y el uso de la palabra “California”, para el año de 1540 era común.

Cuando de extenderse al occidente de la Nueva España se trató, España, llegó muy al norte del continente, valiéndose primero del sometimiento de la California, nuestra península, que durante centurias fue considerada isla, y gobernada por Calafia, la reina de las amazonas, tierra habitada por solo mujeres, y casi bañada en oro, según el libro de caballerías, “Las Sergas del Esplendián”, escrito por  Garci Rodriguez de Montalvo, y publicada en Sevilla, España en julio de 1510.

En tal libro se escribió que: “Sabed que a la diestra mano de las indias muy cerca de aquella parte del paraíso terrenal hubo una isla llamada California, la cual poblada de mujeres negras, sin que ningún hombre entre ellas hubiese…sus armas eran todas de oro… que en toda la isla no había otro metal alguno…”

Con la anterior descripción de la California, imaginemos cómo les brillarían los ojos a los medievales españoles; cómo se les despertaría la codicia, la ambición, y los mermaría como seres pensantes.

El origen de la palabra “California”, se pierde en el tiempo, pero aparece en la canción de Rolando, y se tiene relación que en la novela de la Bretaña francesa en el siglo VIII, cuando la retaguardia del ejercito de Carlomagno sufre una derrota a manos de los vascos, en el desfiladero de Roncesvalles, en los montes pirineos; que dividen a Francia de España.  En una parte del poema aparece la palabra “CALIFERNE”, habiendo sucedido tal situación hace más de mil doscientos años.

Hay quienes sitúan el nombre California, con origen en el vocablo “KHILIFATH”, que significa: “Dominio de Califa”.

Por otra parte, según Clavijero, tenemos que el origen de la palabra California, se atribuye a la expresión “Cálida Fornax”, que en latín significa “horno caliente”, aduciendo que Hernán Cortés al llegar a la península, a la bahía por él llamada “Santa Cruz”, hoy ciudad de La Paz,  donde desembarcó el 3 de mayo de 1535, sintió mucho calor, y que de ahí se deriva el nombre de California, situación poco probable.

Cristóbal Colón creía que California se encontraba entre las islas del caribe.

En carta que Hernán Cortés envió  al Rey de España Carlos I, desde México el 15 de octubre de 1524, le refiere que tiene noticias de una isla legendaria, toda poblada de mujeres, sin ningún varón, y que es muy rica en perlas y oro, en clara alusión a la CALIFORNIA; La “isla” a la que la leyenda de Las Sergas del Esplendián”, hacia alusión.

Y como no fue así, sino todo lo contrario, en son de burlas de un contemporáneo de Cortés, a la “Isla” se le llamó”: California, siendo un basto y abandonado territorio; aunque se tiene la idea que se le llamaba “California”, solo a la costa península donde primero llegaron los españoles, y que se fue extendiendo conforme se apoderaron del resto del territorio.

Como quiera que se hayan dado las cosas, de donde venga el nombre, aunque importante, lo relevante es que la primer tierra llamada específicamente “california”, es la península, en su parte sur, ya desde el año de 1533; siglos después la parte norte peninsular, y más tarde la California, hoy perteneciente a Estados Unidos de América.

       Ahora bien: El viejo México, el completo, el que fue mutilado a consecuencias de la injusta guerra que Estados Unidos de América, le declaró en 1846, y ganó insisto, al viejo  México en 1848, aquel que era de los países mas grandes del mundo. Baste mencionar que la frontera actual (Tijuana) de la península de Baja California se encontraba unos dos mil quinientos kilómetros al sur de la antigua frontera norte del viejo México, y que al pasar la Alta California, Nuevo México,  y Texas a manos de Estados Unidos, el nuevo y diminuto país mexicanos se redujo a menos de la mitad de lo que antes fue.

Durante la guerra entre Estados Unidos de América y México, los soldados estadunidenses que ocuparon la península, en sus envíos de información a su país, llamaban a los defensores bajacalifornianos, en son de burla como “BAJEÑOS”; diciendo que “Los Bajeños”, -bajacalifornianos, de los cuales muchos derramaron su sangre-, oponían resistencia a la intervención, pero que serían derrotados por ellos, dada su superioridad en cualquier sentido; en esas o en sus propias palabras, el echo histórico es que nosotros para ellos, éramos, y somos  solo “Bajeños”, de segunda categoría, de quinta silla, solo “BAJA”.

Y cuando al fin  en 1848, le ganaron la guerra a México, en un diario estadounidense, se publicó una caricatura del águila nacional mexicana, la de la bandera, toda desplumada, asustada, maltrecha, desorientada, y cómo preguntándose: ¿Qué más me van a hacer?
En la actualidad los medios masivos de comunicación de Estados Unidos, y su población, incluidos muchos mexicanos residentes allá, para referirse a Baja California, dicen:

Península de Baja; para citar al golfo de California, dicen: Mar de Cortez; para citar a Baja California, sólo dicen: Baja, y para Baja California Sur, sólo lo hacen diciendo: Baja Sur.

    Lo más lamentable de todo esto es que muchas de nuestras autoridades de Baja California, se hacen llamar, por ejemplo:

El INDE-BC, en toda su publicidad, camiones, camisetas, etc., ellos son sólo “BAJA”; la Secretaría de Turismo de Baja California, también tiene lo suyo.

    Cuando les he preguntado el por qué, simplemente me han ignorado; y con el contenido de este artículo, pasará al menos una de dos situaciones: Me ignorarán, o se harán los dignos, los muy patriotas, los muy esforzados por el bien de Baja California; y no faltará a quien me echen encima con todo, y hasta me ridiculicen; aunque desde luego que me gustaría equivocarme, y antes al contrario me gustaría dedicarles alguna narrativa, en caso de que se interesaran por lo que es muy  superior a ellos: BAJA CALIFORNIA. Sin dejar de valorar por ningún motivo sus grandes esfuerzos y logros en sus respectivas actividades, muy valiosas que son para todos nosotros como sociedad Bajacaliforniana, pero al menos han descuidado lo aquí tratado.

    Ni qué decir de la infinidad de abusos en el uso del vocablo “BAJA” por tantísimos negocios que viendo hacia los extranjeros, y siguiendo “sus” subliminales instrucciones de usar: Baja, Baja, Baja, para donde volteemos, nos bombardean con “Baja”; sólo falta que lo pronuncien como allá, del otro lado de la frontera norte: Baha, Baha, Baha.

En una reunión del congreso de Baja California, de la actual XX legislatura escuché al menos a tres diputados decir: Cuando fui a la “Baja Sur”, entre ellos a una profesora. ¿Qué podemos esperar?

Muchos periodistas en medios masivos mexicanos impresos y electrónicos usan el pésimo vocablo a diestra y siniestra; y en una red social que formamos para concientizar, alguien nos tildó de “payasos”, porque le preguntamos al INDE-BC, el por qué nos llama “BAJA”. La persona que nos “payasea” reaccionó, o tal vez quiso manipular el asunto como si atacáramos a los deportistas, a quienes ampliamente respetamos por sus grandes logros y esfuerzos, como el de mi sobrino Rodrigo Alejandro Orozco, quien recién ganó medalla de plata, en la olimpiada nacional que Baja california organiza a través del INDE-BC; Rodrigo Alejandro es originario del ancestral, y uno de los primeros pueblos Bajacalifornianos, La Grulla, ubicado al sur de Ensenada; él proviene de nuestra ancestral familia “Espinoza”.

Las carreras fuera de camino llamadas subliminalmente “BAJA” desde 1967, han obtenido sus frutos, pues como campaña por quitarnos el melodioso nombre de California, y dejarnos sólo como “Baja”, ha penetrado bastante hondo en las mentes de infinidad de despistados mexicanos,  lo más triste es la negligencia de autoridades, como ya ha quedado escrito líneas arriba, y que aunque se hagan los ofendidos algunos políticos, muy seguros estamos que en esos puestos están sólo de paso, y que nosotros los Bajacalifornianos seguiremos picando piedra, y con el tiempo habremos de retomar nuestras históricas raíces, con o sin ellos; aunque bien se ha entendido ya, que será sin ellos, al menos sin los que están ahora en el poder, a menos que dieran una muestra de cordialidad, y presten aunque sea un momento oídos a este legítimo reclamo.

Aquí vivimos en América, “éramos” pues americanos, sin embargo ya no, desde hace mucho tiempo todo decimos, los americanos en referencia a los estadunidenses, nosotros somos hispanos, latinos, o cuando mejor nos va, somos: latinoamericanos, aunque se dice con cierto desprecio; el similar desprecio y sorna que los españoles muestran a los sudamericanos, a quienes llaman: Sudacas.

          Por mi parte no conozco ninguna campaña para cambiarle el nombre a Estados Unidos; aunque les dicen gringos, gabachos, güeros, y quien sabe cuantos motes más, sin embargo por mi parte respeto a esa nación, principalmente por sus grandes contribuciones a la humanidad, y aunque de colonia inglesa pasó ha formarse en imperio, nosotros no hemos dejado de ser colonia; y si no, sólo por preguntar lo menos: ¿En dónde están los inventos mexicanos que nos dan proyección mundial?; somos pues, mayormente manufactureros de los grades inventores, el grueso de nuestro esfuerzo es físico, predomina sobre el uso de nuestro cerebro, poco utilizado para la invención, y para la intelectualidad, por falta de medios, no por falta de capacidad; y nuestros recursos naturales se van al extranjero, donde los convierten en bienes industrializados.  Nos engañaron los españoles cambiándonos sus espejitos por nuestro oro; al igual que el imperio estadounidense ahora nos manipula quitándonos “California”, y dejándonos “Baja”, para lo cual cuentan con un sinnúmero de modernas “Malinches” en nuestra propia tierra: ¿A cambio de qué?

         La península de Baja California, política e históricamente se ha reconocido y subdividido primero grandes extensiones que ocuparon los primeros y milenarios pobladores, cochimies, guaycuras, y pericués; después en misiones por el imperio español, luego en Partidos, Distritos, Municipalidades, Territorios, y finalmente como Estados de Baja California, y Baja California Sur; esperando que así siga, y no después seamos “Baja”.

    Tuvimos a un gobernador estadounidense cuando ya se daba a Baja California como parte de aquél país, durante la guerra entre las dos naciones de 1846 a 1848, con resultados ampliamente conocidos por todos.

California: Se utiliza en la actualidad para nombrar formalmente a: Baja California, Baja California Sur, Península de Baja California, Golfo de California, y California, Estados Unidos de América.

El golfo de California, es también conocido como mar de Cortés, y mar bermejo; pertenece en su totalidad territorial a México.

Tal vez algún día nuestra tierra recupere su original nombre: California, México; y por último recordar que el nombre de la península es uno de los de mayor antigüedad en México, ya que data de 1539.

Fue el misionero jesuita Francisco Eusebio Kino, quien en viaje desde Sonora con rumbo a la California, descubrió que no era isla, sino península; también se dice que por la unión de la península con el continente, desde hace miles de años la caminaban los primeros pobladores, cosa que los europeos no sabían, cuando apresuradamente se apoderaban de América.

Una pregunta sigue sin respuesta:
 ¿Por qué el INDE-BC nos llama: BAJA”?, explicación que tal vez jamás llegue a mi conciencia, ni mis ojos alcancen a ver.


AUTOR DEL ARTÍCULO:
ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO
EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA
16 DE MAYO DE 2012

La presente es una investigación del autor quien la tiene protegida bajo patente 1660383, se permite su uso siempre y cuando se otorguen los créditos correspondientes, y no sea con fines comerciales, políticos, ni de lucro.


NOTAS RELEVANTES:
Los estudiosos que han profundizado en el origen del vocablo ‘CALIFORNIA’, son: El clérigo y escritor norteamericano Eduard Everett Hale, graduado en Harvard en 1839.
Pablo L. Martinez, escribió en su obra “Historia de Baja California”, que la tierra “California”, que muchas riquezas había prometido según la novela de caballerías, sólo dio sinsabores, hambre y muerte, la tropa la nombró “California”, en señal de chascarrillo.

Mi familia Espinoza se encuentra en Baja California desde 1755, y en El Rosario, desde 1800. Hemos contado dentro de nuestros antepasados con jueces, comisarios, Jefe político de la península (Gobernador), y con un alcalde auxiliar de la frontera: (Territorio comprendido desde San Fernando Velicatá, al sur, hasta la actual frontera norte; el mismo territorio que actualmente ocupan los municipios de Tijuana, Playas de Rosarito, Tecate, Mexicali, y la mayor parte del de Ensenada).

Julio Espinoza García, a quien dedico este artículo de manera especial, amó profundamente a Baja California, fue mi padre, y nació en El Rosario, Baja California, el 22 de mayo de 1938,  falleció en Ensenada, el lunes 02 de abril de 2012, siendo sepultado en El Rosario, al lado de sus antepasados. El próximo 22 de mayo cumpliría 74 años de edad.
La presente investigación no sigue líneas gubernamentales, ni políticas de ninguna índole.
Somos Bajacalifornianos, no ‘BAJEÑOS”

1 comentario:

Anónimo dijo...

muchas gracias por tan buena informacion te felicito y estoy contigo tenemos que conservar nuestras raices , los politicos no les interesa nadamas que el dinero que nos quitan y por si fuera poco hasta se burlan. hagamos lo nuestro y defendamos nuestra baja california