"NUESTRA TIERRA SE LLAMA "BAJA CALIFORNIA", NO SE LLAMA "BAJA":
SOMOS "BAJACALIFORNIANOS", NO SOMOS "BAJEÑOS"...

sábado, 20 de noviembre de 2010

SAN VICENTE FERRER, BAJA CALIFORNIA, MEXICO.

Breves relaciones históricas de la tercera misión dominica, centro administrativo, y comandancia militar virreinal, en Baja California: Hoy Pueblo de San Vicente Ferrer, en el municipio de Ensenada, Baja California, México.

Ubicado a 84 kilómetros al sur de la cabecera municipal, Ensenada, y a 194 de la frontera de México con Estados Unidos de Norteamérica; es la región de San Vicente Ferrer, cuna de la tercer misión dominica del mismo nombre que se fundara en territorio Paipai, el día 27 de agosto de 1780, por los frailes Miguel Hidalgo, y Joaquín Valero, siendo desde su misma fundación el centro administrativo y militar de las misiones fronterizas, y que se fundó por las mismas razones que las anteriores misiones de la orden religiosa de los dominicos, en el territorio “sin evangelizar”, entre la misión “Frontera” mas norteña entonces desde el año 1769, San Fernando Velicatá, -única misión franciscana, fundada en la península-, y San Diego de Alcalá, a donde fueron enviados los misioneros franciscanos apresurados para seguir con el avance del imperio español de San Diego, hacia el norte de América; en franca carrera para contrarrestar el avance que los Rusos con paso firme, llevaban de norte a sur, y que a la postre llegaron hasta el fuerte Ross, en la Alta California, amenaza por demás molesta para los intereses españoles de aquel entonces, que se querían servir de toda la geografía americana, tanto como les fuera posible; siendo esta la razón por la que nacieron aquellas misiones, las que dieron origen a varios de los actuales pueblos del norte peninsular, entre éstos San Vicente Ferrer.

Fue así como los reyes de España de aquel entonces, les dejaron la tarea a los dominicos de “evangelizar” desde San Fernando Velicatá, -El Rosario- en el sur, hasta las cercanías de San Diego, en el norte, distantes entre si, unos 500 kilómetros. Mientras que a los franciscanos les tocó “evangelizar” desde San Diego hacia el norte de la Alta California, hasta encontrarse con los rusos, que abarcaban territorio de norte a sur.

Cuando España poseía estas tierras peninsulares, se encontraban bajo las más estrictas reglas de los misioneros dominicos, teniendo como brazo ejecutor a los soldados de cuera. Los que se encontraban en esta exmisión pastaban la caballada del rey, en el ojo de agua del Calvario, sitio existente en la actualidad, dentro del ejido Sánchez Taboada.

San Vicente Ferrer fue de suma importancia en los años en que la España colonizadora permaneció en estas latitudes, siendo desde su fundación, centro administrativo y militar, dado que por el arroyo de San Vicente bajaban desde la sierra, grupos de nativos hostiles al sistema misional, siendo en esta región donde se manifestaron con mayor ímpetu aquel tipo de “agresiones”, dicho esto desde el punto de vista de los misioneros. Mientras que por su parte los californios nativos milenarios, manifestaban ser agredidos por los invasores en sus territorios ancestrales: Dándose el choque de dos culturas: de un imperio ávido de más territorios, y de un pueblo autóctono defendiendo sus ancestrales sitios sagrados, y de supervivencia. Como hayan sido las cosas, los enfrentamientos en San Vicente Ferrer, fueron la justificación para instalar en el lugar las fuerzas militares.

También para el recién nacido país de México, San Vicente Ferrer fue de vital importancia, ya que fue aquí donde se dio en el norte peninsular, por primera vez, el aviso de que México era ya un país independiente de España. Noticia que había sido enviada del Sur, desde La Paz, Baja California, por el entonces Jefe político Fernando de la Tova, y que a lomo de su caballo, y a toda velocidad, el enviado Guadalupe Aniceto Meléndrez Orantes, cumplió con el cometido según se dice, cubriendo la gran distancia desértica que existe entre los dos puntos geográficos, en solo quince días; quien arribó a San Vicente Ferrer, dando semejante noticia, y fue el primer sitio norteño en Baja California, donde se juró la recién nacida patria mexicana.

El pueblo de San Vicente Ferrer, Baja California cuenta con la distinción de ser cuna de múltiples eventos de trascendencia histórica vital; mientras que Don Guadalupe Aniceto Meléndrez, quien fuera soldado de cuera, o misional, cuenta con la distinción de ser el portavoz nada menos que de informar sobre semejante hecho; sin embargo a la fecha es muy poco lo que se escucha en nuestra historia oficial, con respecto al menos, de la hazaña de Meléndrez.

Por otra parte, fue en este mismo lugar donde fuera fusilado Antonio María Meléndrez Ceseña, ranchero de La Grulla, precisamente hijo de Guadalupe Aniceto, y que las órdenes del dictador Antonio López de Santa Anna, entonces presidente de México, se convirtieran en las balas que atravesaron el cuerpo de aquel nuestro héroe peninsular, quien defendiendo el territorio peninsular y sonorense del invasor filibustero William Walker, en 1854, cayera abatido ante un paredón en San Vicente Ferrer, por el fuego de las balas enviadas desde el gobierno del reyezuelo Santa Anna; y que Meléndrez con escasos veinticinco años de edad, entregara su vida a esta tierra, descansando en tumba anónima en el propio pueblo.

Fue en este lugar donde ya para 1809 vivía el alférez Estanislao Salgado, quien años antes fuera el encargado de medir dos sitios de ganado mayor en la Ensenada de Todos Santos, por órdenes de España, para ser entregados al Sargento José Manuel Ruiz, jefe de las fuerzas misionales, con asiento en San Vicente Ferrer, y quien se convirtiera a principios del siglo XIX, en el primer dueño de lo que hoy se conoce como cuidad de Ensenada, y que en su principal y mas antigua calle se perpetuó su nombre en la calle Ruiz.

Fueron Estanislao Salgado y María Camacho los padres de María Dolores Salgado Camacho, nativa del lugar que en 1832, en el propio pueblo se casa con Carlos Espinoza Castro, convirtiéndose en el matrimonio fundador del linaje Espinoza en El Rosario, lugar donde Carlos junto con su madre y hermanos menores se habían asentado desde el verano de 1800.

En noviembre de 1848, pasó por este lugar el distinguido Licenciado Peruano Manuel Clemente Rojo Zavala, quien en platicas con doña Marina Ocio, nieta del primer gran rico peninsular, Manuel Ocio, le narrara al propio licenciado Rojo, importantes datos de la historia de San Vicente Ferrer, y que dejara en sus memorias, cuyo trabajo vio la luz pública en el año dos mil, en notas del historiador Carlos Lazcano Sahagún, cuando los manuscritos de Rojo habían permanecido por mas de siglo y medio en un cajón.

Desde mi tierra, El Rosario, Baja California, en el transcurso de la historia han salido familias completas que se radicaron en San Vicente Ferrer, y que muchos de aquellos descansan bajo el suelo Vicentino.

En diciembre de 1905, pasó a vivir desde El Rosario Juventino Espinoza Peralta, hermano mayor de mi bisabuelo Santiago. Juventino había nacido en San Juan de Dios, sierra de El Rosario, en 1877, y que a principios del siglo veinte, decide vivir en el pueblo hermano de San Vicente Ferrer, donde se casa con Josefa Aráuz Aguiar, de las familias antiguas del lugar.

Sin dejar de lado los importantes hechos ocurridos el 22 de junio de 1911, cuando se enfrentaron a balazos en el rancho “El Salitral”, entonces propiedad de Don Santa María Verdugo, en el cual perdieran la vida entre otros Claudio Sarabia Espinoza, descendiente de nuestra familia de la segunda misión dominica, llamada Santo Domingo de la Frontera; y que a la fecha en su memoria y recuerdo una escuela del lugar lleva su nombre: “Claudio Sarabia”.

Fue en esos mismos días en que desde el cerro más alto de San Vicente Ferrer, frente a la misión, se atrincherara el revolucionario Emilio Guerrero, quien junto con sus hombres viajaba desde Mulegé, hacia el norte, y pretendiera tomar el pueblo por medio de las armas. Emilio Guerrero, fue tío por el lado materno de mi bisabuelo Ambrosio García Guerrero, padre de mi abuela paterna; quienes muy frescos guardaron en sus memorias aquellos hechos.

Don Crisóstomo Arce Higuera, nacido hacia 1863, originario de Mulegé, Baja California, Sur, quien radicado desde su juventud en El Rosario, contrajo nupcias con la rosareña María Luisa Collins Meza, quienes vivieron en las cercanías de la bocana, por la margen derecha del arroyo, en El Rosario de Abajo; se fue con su familia del pueblo, y se radicó en San Vicente Ferrer, hacia principios del siglo veinte, donde dejó basta descendencia, donde sus hijos: Jesús, Isidro, Cruz, Francisco, Enriqueta, Angelita, Amparo (hombre), Miguel, y Candelario “Callallo”; y sus nietos envejecieron.

Aunque también Arce de los de San Telmo se avecindaron en San Vicente, sin embargo todos eran descendientes directos del primer Arce en Baja California: El soldado de cuera Buenaventura Arce, casado con Rumualda Murillo, quienes vivieron en San Francisco de la Sierra, en las cercanías de la ex misión de San Ignacio, Baja California Sur.

Fueron los Arce de Don Crisóstomo, según las relaciones de Jesús “Gononi” Arce Fernández, a quien entrevisté, los que dieron vida al antiguo “Puerto de San Isidro”, cuyos primeros pescadores fueron Juan Arballo, Toribio Arce, Alejandro Savin, Teodoro Contreras, y José Arce Fernández; y que en adelante se conociera como “Eréndira”.

Por el propio puerto de San Isidro se desembarcaban grandes cantidades de mercancías, y whisky que contrabandeaba el viejo Jack Hill, siendo siempre perseguido por el delegado de gobierno en San Vicente, Jesús Arce Collins, -padre del “Gononi”, apodado “El delegado viejo”, por los veintisiete años que duró al mando.

Los primeros dueños de terrenos de agricultura en Eréndira, fueron Loreto Fernández Smith, y Don Francisco “Pancho” Granados.

Francisco Arce Collins, fue durante largos años quien en una carreta de caballos llevaba el correo para el sur peninsular; en 1990 vivía en Tijuana con más de 95 años de edad.

Amparo Arce Collins, fue también importante pilar en San Vicente Ferrer, padre entre otros del ganadero Federico “Lico Arce” Balbuena, fallecido a mas de setenta años en este mismo mes de noviembre del 2010.

En El Rosario, y en San Vicente Ferrer, quién no recuerda a “Callallo Arce”, que aunque nacido en El Rosario, pasó desde su niñez hasta su muerte, en la vejez, en San Vicente, era dueño de un restaurante donde su especialidad eran los burritos de machaca seca de res.

En mis años de niño a joven me tocó llegar en repetidas ocasiones al restaurante del “Callallo”, quien entonces contaba con cerca de ochenta años de edad. Antes de entrar al restaurante se encontraba un pedestal que de mala gana sostenía a un despostillado lavamanos de peltre blanco, con una gasta de jabón al lado, y sobre la pared colgaba de un clavo un pedazo de espejo medio derruido por la humedad, un tanque con agua y bastante lama, que algunas sedientas abejas lo merodeaban; y media toalla por ahí cerca. Y al entrar al recinto del restaurante, nos recibía un hombre alto de muy agradable estampa, de amena plática, y de sabrosísimos burritos de machaca seca con ajo: el inigualable “Callallo Arce Collins”, quien tan pronto veía llegar a un rosareño, su gusto era mayúsculo, al grado que no quería cobrar la cuenta.

Recuerdo que en una ocasión de las tantas que llegué a su restaurante, mientras acompañaba a mis abuelos con rumbo al norte; me dijo mi abuelo: Ve a buscar al Callallo, debe estar atrás del restaurante, y como así lo hice, tan pronto me vio, exclamó:

¿Qué pasó parientito?

¿Y tu abuelo “El Negrito Espinoza”?

Está dentro del restaurante, le contesté:

Se encontraba machacando carne seca de res, con ajos frescos. Mientras una carne se asaba, otra ya asada se remojaba, otra se oreaba, y otra se machacaba, por último se deshebra; quedando lista para los burritos, que se acompañan con queso, café, y frijoles refritos. Así es la manera en que se ha llevado este procedimiento, desde hace unos trescientos años, hasta nuestros días. “Callallo” machacaba en un tronco con un mazo de madera, mientras vestía un mandil blanco, haciendo todo este ritual al antiquísimo estilo misionero, y de los rancheros pioneros; luego agregó:

¡Mira parientito, hasta dónde ha caído el “Callallo”, fíjate que andar de mandil!

El fino amigo “Callallo”, se llamó Candelario. Posterior al restaurante se instaló una carnicería, que llevaba por nombre: “Carnicería Callallo”.

Jesús Arce Collins, nacido en El Rosario el 11 de abril de 1895, casado en San Vicente con Eulogia Fernández Smith, fueron los padres de Jesús “Gononi” Arce Fernández, con quien ampliamente conversé sobre las familias primigenias de San Vicente Ferrer. Narró, que Francisco “Pancho” Granados le platicaba que en 1910 en San Vicente Ferrer vivía un indio apodado “El Gavilán”, quien por ropa solo usaba un calzón de cuero de venado, además de otros indios Kiliwa que si usaban ropa, llamados Clemente Espinoza, y Jesús Mendoza, al igual que también vivía en el pueblo Alberto Rodríguez “El Cachora”, quien hiriera de muerte en 1911 a Simon Berthold, cuando los movimientos Magonistas contra el régimen de Porfirio Díaz, en Baja California.

Según las relaciones de la madre de “El Gononi Arce”, Emilio Guerrero en las revueltas de 1910, disparaba desde lo alto del cerro de San Vicente Ferrer sobre la población y que Ramón Fernández Smith, fue enviado para proteger a los niños y las niñas, y quien desesperado les gritaba a la gente de Guerrero:

¡No tiren, no tiren, somos puras mujeres! Mientras corría con los chicos para refugiarse en casa de los Aráuz: Aquellas criaturas de entonces eran: Ramón, Javier, Elena, Salvador, Margarita, Eulogia (quien mas tarde fue la madre del “Gononi” Arce Fernández), Salvadora, y Artemisa.

Entre las familias de abolengo se encontraban los Fernández, de quien “Gononi” era descendiente, y fue formada por el español Nicolás Fernández, y por la bajacaliforniana Encarnación Smith, quienes desde el sur peninsular arribaron a San Vicente Ferrer, donde criaron a sus hijos siendo los pioneros: Eulogia (nacida en Comondú), Eloísa, Margarita (madre de los Granado), Loreto (de los primeros agricultores de Eréndira), Nicolás, Enrique, Artemisa, Salvadora, Ernesto “Monayo Fernández, casado con Teresa Verdugo, del rancho “El Salitral”; y Ramón (quien gritaba: ¡No tiren, no tiren, somos puras mujeres!).

Francisco Aráuz Arballo, hijo del chileno Francisco Aráuz, fue casado con Altagracia Aguiar, fueron los fundadores de tal linaje en este pueblo, en cuyo honor y memoria el museo comunitario se llama: “Altagracia A. de Aráuz”.

En las largas platicas que sostuve con Ricardo “Chino” Aráuz Armenta, relacionó, que su linaje se formó en Baja California, ya que hacia 1885, había llegado su ancestro el pirata de origen chileno Francisco Aráuz, quien junto con uno de sus hermanos mataron al resto de los piratas, quemaron el barco, y se quedaron de manera definitiva en tierra: Francisco se casa en ese lugar con la sudcaliforniana, Dorotea Arballo, con quien procreó a Francisco Aráuz Arballo, quien mas tarde se casa con Altagracia Aguiar de Aráuz, ya en San Vicente Ferrer; a este matrimonio les nace Francisco Aráuz Aguiar, quien casado con Francisca Armenta Espinoza, procrean a Ricardo “Chino” Aráuz, de quien obtuve estas historias familiares. Y que mientras su bisabuelo, el primer Aráuz, el chileno, se quedaba en Baja California, el hermano de aquel, se fue a Sonora, donde dejó basta familia.

Hace mas de ciento veinte años en La Calentura, vivió Tomas Warner, quien también fue conocido como “Tomas Bona”, quien tuvo familia en ese rancho de la región de San Vicente Ferrer, emparentando con los Espinoza de Santo Domingo. A ese rancho, hará unos ochenta años llegó desde El Rosario, Leopoldo Loya Espinoza, conocido como “El Cogullo”, quien también vivió en esta región.

En 1945, falleció en el rancho “Mantequilla”, en el arroyo de San Jacinto, Antonio de los Ángeles López Meléndrez, mejor conocido como “Oso López”, quien era ganadero de La Grulla, y en sus últimos años se avecindó en San Vicente Ferrer.

Los Ranchos antiguos de esta región fueron “La Berrenda”, “La Calentura”, “Los Cochis”, “El Salado”, “Mantequilla”, “Llano Colorado”, “San Isidro”, “El Calvario”, “Buenos Aires”, entre otros más.

A principios de la década del sesenta del siglo veinte, mi abuelo materno Antonio Arroyo Barbosa pasó a vivir a “El Calvario”, después de la infructuosa búsqueda de agua en “San Vicentito”, en el desierto de El Rosario; así que para no herrarle se instaló en las tierras alrededor del ojo de agua de El Calvario; -el mismo lugar donde ciento sesenta años antes pastaba la caballada del rey de España, que era utilizada por los soldados de cuera de la comandancia militar de San Vicente Ferrer, entre ellos Carlos Espinoza Castro-. Mi abuelo vivió en ese lugar hasta su muerte ocurrida el 10 de enero de 1972, a la edad de 69 años, descansa en el panteón del pueblo, no en el misionero. También se asentaron allí sus hijos Roberto e Ignacio Arroyo Castro, quienes con sus familias han trabajado y vivido desde aquellos días en la región de El Calvario.

Los siguientes son datos proporcionados por el Lic. Andrés Moreno Alcaráz:

En los años de 1974 a 1976, pasaron a San Vicente Ferrer para realizar sus practicas profesionales un grupo de personas que habiendo concluido sus estudios en la Universidad autónoma de Baja California, campus Mexicali, debían cumplir con sus servicios sociales, a fin de obtener sus títulos profesionales.

Recuerda el Licenciado Moreno, que al llegar a fines de 1974, en el pueblo solo había luz eléctrica de doce del día a doce de la noche, que eran instalaciones de la propia comisión federal de electricidad con generador propulsado por motor a diesel, y que por los bailes solo los domingos duraba dos horas mas. Las instalaciones estaban a cargo de Ernesto Fernández Verdugo; y que por otra parte no había agua potable de manera eficiente.

Los motivos que llevaron al licenciado Moreno de Mexicali a San Vicente Ferrer junto con otros siete compañeros de diversas carreras, era porque existía un programa piloto del gobierno federal que ya se había puesto en marcha en Janos, Chihuahua, y que el siguiente punto para el estudio del modelo era San Vicente Ferrer, en Baja California, después de haber sido escogido entre miles de pueblos de la república; el tal programa era ejercido por el “INDECO”: Instituto Nacional para el desarrollo rural y la vivienda popular; así que de inmediato el pueblo “Bautizó” al grupo de pasantes universitarios como: “Los Indecos”.

Sus principales labores comunitarias fueron el establecimiento del parque del pueblo con el apoyo de los estudiantes de secundaria, con mano de obra del pueblo, y materiales del gobierno estatal de Milton Castellanos Everardo. Otra labor fue la solicitud de que la comisión federal de electricidad por medio de dictamen de Ernesto Fernández Verdugo, abasteciera de energía de manera continua sin interrupción las 24 horas del día.

Otra de las labores fue el trazo de los ejes de las calles del pueblo, la nivelación de la pista de aterrizaje, forestar el parque, consiguieron que el Instituto Tecnológico de Tijuana enviara al doctor Gilberto, quien era laboratorista clínico.

Recuerda el licenciado Moreno, que en aquel tiempo existía un club llamado “Los 21”, y que en 1975 le tocó a San Vicente organizar los “Juegos Campesinos”, que asistió el gobernador Milton, aterrizando el avión de gobierno del Estado en Llano Colorado, a cuyos juegos asistieron los niños de primaria de Colonet, Santo Tomas, San Telmo, El Sauzal, Maneadero, y de otros pueblos.

Las familias predominantes en 1975 en el pueblo, según el licenciado Moreno, eran: Goborko: de origen Checoslovaco; Yajimovich: de origen Yugoslavo; Samarin, y Filatoff: de origen Ruso; del sur peninsular: Pompa; Arce: de El Rosario, y de San Telmo; Tirado: de Sinaloa; Collins: de El Rosario; Aráuz, Cousiño, Arroyo, Ramos, Macfarland, Salcido, Navarrete, León, Espinoza, Verdugo, Fernández, Miranda, Barrios, y en Eréndira otros Fernández, Garzón, y que además vivía en San Vicente Ferrer, un hombre que se decía ser Paipai descendiente de Alberto Rodríguez “El Cachora”.

En estas pocas líneas he deseado dejar asentadas ciertas reseñas de la tierra históricamente de vital importancia para todos; la tierra donde descansa mi abuelo materno, quien habiendo nacido en Penjamo, Guanajuato en 1903, jamás volviera, escogiendo para vivir sus últimos días este lugar; y donde Carlos Espinoza Castro, fundador de nuestro linaje Espinoza, en El Rosario, trabajó a principios de los mil ochocientos; la misma tierra donde naciera en 1811, María Dolores Salgado Camacho, esposa de Carlos, y que en 1833 diera a luz a María Rita, la primer Espinoza nacida en El Rosario.

Este breve y modesto trabajo es dedicado además a tantos otros seres incansables, que sin conocerlos, sé que dieron lo mejor de si para lograr la prosperidad de este apacible pueblo; igual dedicado a tantos otros hombres y mujeres que con su gran esfuerzo heredaran lo mejor de si, sin duda, a las generaciones por venir.

AUTOR DEL ARTÍCULO:

ING. ALEJANDRO ESPINOZA ARROYO

EL ROSARIO, BAJA CALIFORNIA

20 DE NOVIEMBRE DEL 2010

A 100 AÑOS DE INICIADA LA REVOLUCION EN MEXICO.

NOTAS RELEVANTES:

Carlos Espinoza Castro, nació en la misión de Loreto, Baja California Sur, y falleció en casa de su hija Ildefonsa en la misión de San Fernando Velicata, en El Rosario, el 12 de mayo de 1883, a la edad de 105 años. Su esposa María Dolores Salgado Camacho nació en la misión de San Vicente Ferrer en 1809, y falleció en su casa de El Rosario, a las dos de la tarde del día 6 de octubre de 1892, a la edad de 83 años.

Carlos y María Dolores, se casaron en San Vicente Ferrer, en 1832, asistiendo a la boda toda la parientada de las misiones de El Rosario, Santo Domingo de la Frontera, Santo Tomas, Guadalupe, de Ensenada, y San Telmo. Según la tradición familiar las fiestas duraron unos quince días.

Crisóstomo Arce Higuera, su esposa María Luisa Collins Meza, al igual que el héroe Antonio María Meléndrez Ceseña, descansan en el panteón misionero de San Vicente Ferrer.

Uno de los prestadores de servicio social, el topógrafo Miguel Riesgo se casó en San Vicente con Guadalupe Tirado, hija de Daniel Tirado Ramírez, y la señora Miranda.

Todos los trabajos en que se ocuparon “Los Indecos”, fueron apoyados sin miramientos por la comunidad, por el interés de ver engrandecida su tierra, y mejorar con ello su calidad de vida.

La generación que de secundaria egresó en San Vicente Ferrer en 1975, se llamó “Lic. Andrés Moreno Alcaráz”, en honor y reconocimiento a su labor en beneficio comunitario.

Se regresó el licenciado Moreno a Mexicali, donde entró a trabajar al Indeco, dependencia que lo envía a Tijuana, en 1978, para que brindara apoyo a los habitantes del río Tijuana, para su reubicación a la Nueva Tijuana, en la Mesa de Otay, dadas las graves inundaciones del 78.

Se casó en 1982 con la Licenciada en Trabajo Social: Dora María Corona, jalisciense radicada en esta ciudad; naciéndoles Jareth Sarai, ahora Psicóloga, y Andrés Raymundo, ahora médico. No ha vuelto a salir de Tijuana desde 1978.

Entrevisté al licenciado Moreno, en Tijuana, el día 19 de noviembre de 2010; quien es originario de México capital, donde nació en septiembre de 1946.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Wow cuanta informacion... gracias por compartirla...

Alfonso Tirado dijo...

Alejandro,
Soy hijo de Jesús "Chuy" Tirado, vivo en Tijuana actualmente, pero disfruté como un vaso de agua fresca tu reseña del pueblo donde me crié.

Gracias y Felicidades!!!

Alfonso Tirado

Anónimo dijo...

Alfonso Tirado: Es verdad que para nuestras conciencias y nuestros cerebros, una lectura que nos agrade, es como un vaso de sabrosa agua fresca.
Todos nuestros pueblos tienen fantásticas historias, generalmente desconocidas por las mayorías, por desgracia.
Gracias por leer mis trabajos.
Saludos cordiales.
Atte.
Ing. Alejandro Espinoza Arroyo
El Rosario, Baja California.

Anónimo dijo...

Gracias Anónimo: Saludos cordiales,
Atte. Ing.Alejandro Espinoza Arroyo
El Rosario, Baja California.

jacqueline arauz dijo...

Yo soy decendiente de la familia arauz de san Vicente ferrer m encanto la historia k lei gracias x compatir esa historia d mis antepasados

Anónimo dijo...

Mis abuelos Don Jesus Arce Collins y Doña Eulogia Fernandez Smith mis queridos mama y papa soy hija de Yolanda Arce Fernandez la beby hoy 90 años gracias a dios

Juan Carlos Barrera Rincon dijo...

Soy decendiente de Don Tomas Warner... en este texto me entere por primera vez de su apodo... quisiera saber mas de este personaje...mi bisabuela Vicenta Warner Opton me conto inumerables anecdotas e historias del rancho "los cochis" y de su bisabuelo Tomas Warner. Me da gusto leer sobre estas historias.